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Resulta que no existe la Trinidad

Nota del editor:

Nota del editor: La “Trinidad” es una de las conclusiones religiosas acerca de Dios. Durante casi 2000 años, la mayoría de los cristianos ha aceptado y reconocido esta teoría. Sin embargo, hay cristianos que no tienen tan clara la existencia de la teoría de la Trinidad de Dios. Es difícil de explicar, y por ende, el Dios Trinitario se ha convertido en un misterio para los cristianos. ¿Es correcta la teoría de la Trinidad? ¿Qué relación hay entre Jehová y Jesús? Considero que la experiencia vivida por el autor puede ayudarte a revelar el misterio.

Banco de la iglesia

Dudas acerca del Dios Tres-en-Uno

Cada vez que nuestro pastor predicaba sus sermones, cantábamos el himno “Gloria Patri”. El pastor nos decía que creemos en el verdadero Dios único de la Trinidad: el Padre Jehová, el Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, tres personas diferentes pero un solo Dios verdadero. Esto me confundió bastante: Si sólo hay un solo Dios verdadero, ¿qué relación hay entre Jehová y Jesucristo? Si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas, ¿cómo pueden ser una? Eso me parecía ilógico. Acudí a mi pastor en busca de respuestas, pero él me despachaba con excusas o me decía que hablaríamos después de las reuniones o que no era el momento adecuado y que le preguntase más tarde. Me di cuenta de que el pastor me evitaba a propósito, de modo que no volví a preguntarle. Pero seguía sin verle ningún sentido a la teoría de la Trinidad.

Estudiada a fondo, ¿se sostiene la Trinidad?

Un fin de semana de junio del 2017, mi mujer me dijo emocionada que Jesucristo ya había regresado, y me invitó a una reunión, a lo que acepté encantado.

Era junio en Nueva York; el sol brillaba y el paisaje era precioso. Fuimos en coche con nuestro pequeño bebé al punto de encuentro, donde nos reunimos con el hermano Liu, la hermana Hao Jing y la hermana Lisa. Nada más vernos, fue como si nos conociéramos de toda la vida, y la reunión resultó relajante y aliviadora. Mis hermanos y hermanas me acompañaron pacientemente a lo largo de las preguntas que planteé, y sus respuestas me ayudaron mucho, de modo que les pregunté sobre el tema de la Trinidad, que me traía preocupado desde hacía tanto.

Les dije: “Mi pastor a menudo nos dice que Dios es un solo Dios verdadero en tres personas, y que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas en una, en un solo Dios verdadero. No entiendo cómo sólo puede haber un solo Dios verdadero si Él es tres personas distintas. Hermano Liu, ¿podrías darnos tu opinión acerca del Dios Trinitario?”

El hermano Liu contestó emocionado: “Hermano, has sacado un tema muy importante. Para aprender más cosas acerca de la teoría Trinitaria, tenemos que estudiar la Biblia, y si lo hacemos, vemos que la teoría no tiene una base bíblica, porque Dios no pronunció estas palabras, ni los profetas, ni fueron reveladas por el Espíritu Santo. Esta teoría se estableció 300 d.C, en el Primer Concilio de Nicea. Allí, los líderes religiosos de todas las naciones mantuvieron una debate apasionado sobre el carácter singular y polifacético de Dios; y, de acuerdo con el concepto y las ideas humanas así como la lógica, acabaron estableciendo la teoría de la Trinidad, en la que la gente asumía que, además de Jesucristo, también había un Padre en el cielo. O sea, la teoría de la Trinidad es producto de una humanidad corrupta, y no surgió de Dios. Leamos un pasaje de la palabra de Dios Todopoderoso”.

Abrió una página web y me dio un pasaje de la palabra de Dios a leer: “Si alguien entre vosotros dice que la Trinidad en verdad existe, entonces que explique qué es exactamente este Dios único en tres personas. ¿Qué es el Padre Santo? ¿Qué es el Hijo? ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Es Jehová el Padre Santo? ¿Es Jesús el Hijo? ¿Qué es entonces el Espíritu Santo? ¿No es el Padre un Espíritu? ¿No es la esencia del Hijo también un Espíritu? ¿No fue la obra de Jesús la obra del Espíritu Santo? ¿No fue en ese tiempo la obra de Jehová llevada a cabo por un Espíritu igual al de Jesús? ¿Cuántos Espíritus puede tener Dios? Según tu explicación, las tres personas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una; de ser así, hay tres Espíritus, pero tener tres Espíritus significa que hay tres Dioses. Esto significa que no hay un único Dios verdadero; ¿cómo puede esta clase de Dios seguir teniendo la esencia inherente de Dios? Si aceptas que solo hay un Dios, entonces ¿cómo puede Él tener un hijo y ser un padre? ¿No son todas estas simplemente tus nociones? Solo hay un Dios, solo hay una persona en este Dios y solo un Espíritu de Dios, así como está escrito en la Biblia que ‘solo hay un único Espíritu Santo y un único Dios’. Independientemente de que el Padre y el Hijo de los que hablas existan, solo hay un Dios después de todo y la esencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en la que creéis es la del Espíritu Santo”.

A continuación compartió con nosotros: “En el pasaje de la palabra de Dios que acabas de leer, vemos que Jehová es el Espíritu de Dios y Jesucristo la encarnación del Espíritu de Dios. En el fondo son el mismo Espíritu, es decir, sólo hay un Dios. No existe en tres personas, ni hay nada parecido al Dios Trinitario. En la Era de la Ley, Dios obró como un Espíritu, y en la Era de la Gracia, Dios obró como hombre encarnado, pero da igual si Dios obra como Espíritu o como carne, Él es el mismo Espíritu llevando a cabo obras diferentes. Sin embargo, había la gente que no entendía que Jesucristo era la encarnación del Espíritu de Dios en el cielo o que el Dios encarnado compartía la misma esencia con el Espíritu de Dios en el cielo. En vez de eso, se fiaban más de sus propias ideas e imaginación, para así dividir al verdadero Dios único en tres personas, tres Espíritus separados. ¿Acaso eso no es blasfemar? Por este motivo, la teoría de las “tres personas” no se mantiene en pie, y esa es la razón de por qué el Dios Trino no existe”.

El tema del Padre y el Hijo en la Biblia

Yo dije: “Hermano Liu, estoy muy de acuerdo con lo que has compartido con nosotros. Dios en tanto que Jehová y Jesucristo llevaron a cabo obras distintas en épocas distintas. Sus obras eran distintas y Sus nombres eran distintos, pero en el fondo llevaron a cabo la obra del mismo Espíritu, de modo que Jehová y Jesucristo eran el mismo Dios. Y aun así, si Jehová y Jesús eran el mismo Dios, ¿por qué dice la Biblia que tras haber sido bautizado Jesucristo, una voz desde el cielo dijo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido’ (Mateo 3:17)? ¿Por qué llamó Dios a Jesús Su amado Hijo? ¿Y qué pasa con la oración de Jesucristo en Getsemaní, donde Él llamó a Dios en el cielo Padre?”.

Sonriendo, el hermano Liu contestó: “Has formulado una pregunta crucial. Debido a que muchos no ven con claridad esta cuestión, usan sus ideas y teorías como base para la teoría del Dios Trino, y creen que Jesucristo tiene un Padre. ¿Es correcto afirmar esto? La Biblia refleja una conversación entre Jesucristo y Felipe: ‘Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras’ (Juan 14:8-10). Vemos en esta conversación que Felipe pensaba que Jesucristo era el Hijo de Jehová, que Jesucristo tenía un Padre en el cielo, pero Jesucristo se negó a confirmarlo. En vez de eso, el Señor dijo: ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’ y ‘Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí’. Jesucristo lo dijo bien claro, que el Padre es el Hijo y el Hijo es el Padre, que Padre e Hijo son el mismo. Pero tras oír esto, ¿por qué no lo entendemos? Ante todo, porque desconocemos la esencia del Dios encarnado y no entendemos el aspecto de la verdad con respecto al Espíritu de Dios hecho realidad en la carne. Leamos otro pasaje de la palabra de Dios”.

Y leí: “Todavía están los que dicen: ‘¿No declaró Dios expresamente que Jesús era Su Hijo amado?’. Jesús es el Hijo amado de Dios, en quién Él se regocija grandemente; esto ciertamente fue dicho por Dios mismo. Eso fue Dios dando testimonio de sí mismo, pero simplemente desde una perspectiva diferente, la del Espíritu en el cielo dando testimonio de Su propia encarnación. Jesús es Su encarnación, no Su Hijo en el cielo. ¿Entiendes? ¿No indican las palabras de Jesús, ‘Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí’ que Ellos son un Espíritu? ¿Y acaso no se debe a la encarnación que Ellos fueran separados entre el cielo y la tierra? En realidad, siguen siendo uno; sin importar lo que digan, es simplemente Dios dando testimonio de sí mismo. Debido al cambio en las eras, a los requisitos de la obra y a las diferentes etapas de Su plan de gestión, el nombre por el que el hombre llama a Dios también difiere. Cuando Él vino a llevar a cabo la primera etapa de la obra, solo se le podía llamar Jehová, pastor de los israelitas. En la segunda etapa, el Dios encarnado sólo podía ser llamado Señor y Cristo. Pero en esos tiempos, el Espíritu en el cielo solo declaró que Él era el Hijo amado de Dios, y no mencionó que fuese el único Hijo de Dios. Esto simplemente no ocurrió. ¿Cómo podría Dios tener un único hijo? Entonces ¿no se habría hecho hombre Dios? Como Él era la encarnación, se le llamó el Hijo amado de Dios y, a partir de esto, llegó la relación entre Padre e Hijo. Se debió sencillamente a la separación entre el cielo y la tierra. Jesús oró desde la perspectiva de la carne. Como se había revestido de una carne de humanidad normal, fue desde la perspectiva de la carne desde donde Él dijo: ‘Mi caparazón exterior es el de un ser creado. Como me revestí de carne para venir a la tierra, ahora estoy lejos, muy lejos del cielo’. Por esta razón, Él solo podía orar a Dios Padre desde la perspectiva de la carne. Este era Su deber y aquello con lo que el Espíritu encarnado de Dios debía estar equipado. No puede decirse que Él no era Dios simplemente porque oraba al Padre desde la perspectiva de la carne. Aunque se le llamaba el Hijo amado de Dios, seguía siendo Dios mismo, porque Él no era sino la encarnación del Espíritu y Su esencia seguía siendo el Espíritu”.

El hermano Liu entonces explicó: “Las palabras de Dios nos dicen con total claridad que Jesucristo es la encarnación del Espíritu de Dios en el cielo. Cuando Dios en el cielo llamó a Jesucristo Su amado Hijo, Dios estaba dando testimonio de Su propia carne desde una perspectiva espiritual, porque sólo existe un verdadero Dios y un Espíritu en el cielo. Para ser más concretos: el Dios encarnado era la encarnación de la aparición de Jehová, que es lo mismo que decir que el Espíritu de Jehová se humilló y se escondió dentro de un cuerpo tangible de carne y hueso, tomando la forma de un ordinario Hijo del Hombre. Cuando Jesucristo oró y le habló al Padre en el cielo, tan sólo le estaba dando al Espíritu de Dios un título desde el punto de vista de un ser creado, es decir, del hombre. Pero esto no prueba que Jesucristo realmente fuese el Hijo del Espíritu de Dios en el cielo. Antes de que Jesucristo fuese crucificado, Él era el Hijo del Hombre, el Cristo, no la personificación de la gloria, de modo que cuando Jesucristo llamó a Dios en el cielo Padre, desde la perspectiva de un ser creado, fue una demostración de la humildad y obediencia de Jesucristo. Pero además, de todos los apóstoles que siguieron a Jesucristo, aparte de Pedro, que fue iluminado por el Espíritu Santo acerca del hecho de que el Señor Jesús era Cristo, nadie sabía que Jesucristo era Dios encarnado, que es la razón de por qué el Espíritu de Dios dio testimonio de Su carne desde Su perspectiva espiritual, llamando a Dios encarnado el Hijo, mientras que el Dios encarnado llamó al Espíritu en el cielo Su Padre desde la perspectiva humana. Este es el origen de las palabras Padre e Hijo. Pero estas palabras tan sólo encajaban en el período de obra en el que Jesucristo encarnado vino. Después de que se fuera, se acabó lo de Padre e Hijo, y por eso no podemos permitirnos creer en un Dios Trino por lo de el Padre y el Hijo. ¡La teoría no se mantiene!”

Después de oír la comunicación del hermano Liu, mi corazón se aligeró y dije: “¡Amén! ¡Gracias por tu comunicación, hermano! Jesucristo llamó a Dios en el cielo Padre porque le estaba hablando desde el punto de vista del ser creado, lo que es una prueba del carácter humilde y oculto de Dios. La verdad es que Dios es un Espíritu, en el Cielo se le llama Jehová, y encarnado se le llama Jesús, pero Su esencia sigue siendo el Espíritu, que es la razón de por qué Jesucristo le dijo a Felipe: ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’ (Juan 14:9).

El hermano Liu sonrió y me dijo: “¡Alabado sea Dios! Tienes toda la razón. Separamos a Dios en tres personas porque no entendemos la verdad de la encarnación de Dios”.

Mi esposa exclamó: “¡Sí! Si Dios en persona no nos lo hubiera dicho, nunca seríamos capaces de entenderlo”.

El hermano Liu replicó: “Sí, tal como la oración que recitamos todos los días. ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre’ (Mateo 6:9). Jesucristo nos enseñó a orarle a Su Espíritu. Puede que nos veamos a nosotros mismos como adultos con sabiduría y experiencia, pero a los ojos de Dios, seguimos siendo bebés que no entienden nada. Leamos unos cuantos pasajes más de la palabra de Dios. Jimmy, adelante”.

Y leí con toda seriedad: “Dios es un Espíritu, pero es capaz de hacerse carne y vivir entre los hombres, así como estar sobre todas las cosas. Su Espíritu lo incluye todo y es omnipresente. Él puede estar simultáneamente en la carne y dentro y encima del universo. Como todas las personas dicen que Dios es el único Dios verdadero, entonces, ¡solo hay un Dios y nadie lo puede dividir a voluntad!” “El Espíritu en Jesús, el Espíritu en el cielo y el Espíritu de Jehová son todos uno. Se le puede llamar el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el Espíritu intensificado siete veces y el Espíritu que todo lo incluye. El Espíritu de Dios puede llevar a cabo tanta obra. Él es capaz de crear el mundo y destruirlo inundando la tierra; puede redimir a toda la humanidad y, además, conquistarla y destruirla. Dios mismo lleva a cabo esta obra y ninguna de Sus personas puede hacerlo en Su lugar. Su Espíritu puede llamarse por el nombre de Jehová y Jesús, así como el Todopoderoso. Él es el Señor y Cristo. También puede convertirse en el Hijo del hombre. Él está en los cielos y también en la tierra; Él está en lo alto sobre los universos y entre la multitud. ¡Él es el único Señor de los cielos y la tierra!”.

El hermano Liu nos dijo: “La palabra de Dios nos dice claramente que Dios es un único Espíritu y que el Espíritu de Dios es omnipresente y todopoderoso. El Espíritu de Dios puede encarnarse y vivir entre los hombres y controlar todo en el universo. El Espíritu de Dios es capaz de hacer muchas cosas. Puede crear personas, guiar a la gente y salvarla, incluso puede conquistar a la gente, perfeccionarla y extinguirla. Da igual que Dios obre desde el cielo o la tierra, no importa si Él es Espíritu o Cristo: Él es Dios, el Creador. En el pasado, como desconocíamos la esencia del Dios encarnado, tan sólo podíamos seguir el mundo religioso y separar a Dios, pero en la actualidad, el análisis de Dios Todopoderoso de la separación de Dios en el mundo religioso, es que se trata de la más absurda de las teorías. Hoy en día, entendemos que sólo hay un único Dios, y no importa cómo le oremos o cómo nos dirijamos a Él, el Espíritu de Dios y la encarnación de Dios son un único Dios y un único Espíritu, no tres Espíritus ni tres personas. Esto es un hecho, y nadie debe ponerlo en duda”.

El hermano Liu siguió compartiendo más aspectos de la verdad en cuanto al Dios encarnado y las tres etapas de la obra de Dios para salvar a la humanidad. Fue entonces cuando mi esposa me preguntó si estaba seguro de que Dios Todopoderoso era la aparición de Jesucristo, y yo le contesté con certeza: “¡Lo creo! Porque creo que estas palabras son todas ellas palabras de Dios. He encontrado respuestas a todas mis preguntas con estas palabras, de modo que estoy convencido de que Dios Todopoderoso es la aparición de Jesucristo”. Mis hermanos y hermanas se pusieron muy contentos cuando me oyeron. Mi hermano dijo: “¡Gracias a Dios! Todas las ovejas de Dios pueden oír Su voz”.

Tras esto, empecé a asistir con toda normalidad a las reuniones junto a mis hermanos y hermanas…

Cenar en el banquete del Cordero

El viento, la nieve y la lluvia iban y venían, junto con la primavera y el otoño, y en un abrir y cerrar de ojos, ya había transcurrido más de un año desde que había aceptado la nueva obra de Dios Todopoderoso. En aquel año, a través de leer la palabra de Dios en las reuniones al lado de mis hermanos y hermanas, mirando películas sobre el evangelio y vídeos sobre las experiencias y el testimonio de la experiencia de mis hermanos y hermanas, llegué a entender algo de la verdad, y ahora, hago lo que puedo en la iglesia para cumplir con mis deberes como ser creado. Las gracias le sean dadas a Dios porque Su amor me vino y fui lo suficientemente afortunado para seguir las huellas de Dios y comer en el banquete del Cordero. ¡Gloria al Dios Todopoderoso!

(Traducido del original en inglés al español por Eva Trillo)

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