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Explorando los Misterios del Universo

La gran inmensidad del universo, disperso en las estrellas, es profundo y misterioso, siempre llamando a nuestra curiosidad e induciendo a nuestra imaginación. Pero, ¿Cuánto sabemos acerca de los misterios del universo? Después de estudiar acerca de astronomía en mi tiempo libre, aprendí que el diámetro de nuestra galaxia es alrededor de 100 a 180 mil años luz y se compone de innumerables estrellas, que el sistema solar se localiza alrededor de 26,000 años luz de distancia del centro de la galaxia, y el sol y todas las demás estrellas de la galaxia orbitan alrededor del centro de la galaxia, que todos los planetas viajan precisamente alrededor de sus propias órbitas y raramente chocan entre sí.

Para mí es imposible no suspirar con emoción al pensar, ¡Qué maravilloso fenómeno! En los cielos del universo, hay innumerables cuerpos celestes orbitando en ciclos. Estos no tienen la habilidad de razonar u ojos para ver, mucho menos tienen sentidos. Pero, ¿por qué orbitan tan metódicamente y rara vez chocan entre sí? ¿Pudiera ser que alguien controle sus movimientos? Estas preguntas pasaban por mi mente, intrigándome.

Un día, ví un reporte de noticias diciendo que algunos científicos y astrónomos observaron que había un asteroide dirigiéndose hacia la tierra. Después de escuchar dichas noticias, la gente estaba atónita, y los científicos intentaron toda clase de cosa para prevenir la colisión. Al final resultó ser una falsa alarma porque el asteroide se desvió repentinamente de su dirección y ¡pasó justo a un lado de la tierra! Cosas como ésta son publicadas en línea y en los periódicos. Después me sentí muy confundida, ¿Acaso, todas las predicciones de los científicos son imprecisas? ¿O existe una energía poderosa en control de todas éstas cosas? ¿Cómo es que la humanidad se ha salvado de estas calamidades una y otra vez?

Yo no entendía los misterios escondidos tras esto, hasta un día que leí las siguientes palabras de Dios. Aquellas preguntas que me confundieron por tantos años finalmente se solucionaron. La palabra de Dios dice: “Antes de que esta humanidad naciese, el cosmos —todos los planetas y todas las estrellas en los cielos— ya existía. A nivel macro, estos cuerpos celestiales han estado orbitando regularmente, bajo el control de Dios, durante toda su existencia, sin importar cuántos años hayan sido. Qué planeta va a qué lugar, en qué momento particular; qué planeta realiza qué tarea, y cuándo; qué planeta gira por qué órbita, y cuándo desaparece o es reemplazado; todas estas cosas tienen lugar sin el más mínimo error. Las posiciones de los planetas y las distancias entre ellos siguen patrones estrictos, que pueden describirse con datos precisos; las sendas por los que viajan, la velocidad y los patrones de sus órbitas, los tiempos en que están en las diversas posiciones; todo esto puede cuantificarse con precisión y describirse por medio de leyes específicas. Durante eones, los planetas han seguido estas leyes sin la más mínima desviación. Ningún poder puede cambiar, o interrumpir, sus órbitas o los patrones que siguen. Debido a que las leyes especiales que gobiernan su movimiento y los datos precisos que los describen están predestinados por la autoridad del Creador, estos obedecen estas leyes por su propia voluntad, bajo Su soberanía y Su control. A un nivel macro, no le resulta difícil al hombre descubrir algunos patrones, algunos datos y algunas leyes o fenómenos extraños e inexplicables. Aunque la humanidad no admite que Dios existe ni acepta que el Creador hizo y domina todas las cosas, además de no reconocer la existencia de Su autoridad, los científicos, astrónomos y físicos humanos están viendo, aun así, cada vez más que la existencia de todas las cosas en el universo, los principios y patrones que dictan sus movimientos, están gobernados y controlados por una inmensa e invisible energía oscura. Esto obliga al hombre a afrontar y reconocer que existe un Todopoderoso en medio de estos patrones de movimiento, que lo orquesta todo. Su poder es extraordinario y, aunque nadie puede ver Su verdadero rostro, Él lo gobierna y lo controla todo en todo momento. Ningún hombre o fuerza puede llegar más allá de Su soberanía. Frente a esta realidad, el hombre debe reconocer que las leyes que gobiernan la existencia de todas las cosas no pueden ser controladas por los humanos, nadie puede cambiarlas; él también debe admitir que los seres humanos no pueden entender del todo estas leyes, que no ocurren de manera natural, sino que son dictadas por un Soberano. Todas estas son expresiones de la autoridad de Dios que la humanidad puede percibir a un nivel macro”.

Después de leer la palabra de Dios, mi confusión finalmente se resolvió. Desde tiempos remotos, los numerosos cuerpos celestes en los cielos del universo han estado orbitando en ciclos. Ellos no tienen ojos para ver, tampoco pueden comunicarse, mucho menos tienen sentidos para percibir su entorno, pero son capaces de orbitar metódicamente en el universo sin ningún error. ¡Todo ésto es a causa del soberano control del Creador! Dios creó al universo, estableció los patrones de las órbitas de los cuerpos celestes, y predestinó los caminos por los que ellos viajan, por lo que innumerables cuerpos celestes han estado orbitando regularmente por miles de años. Y la velocidad y los patrones de sus órbitas pueden ser cuantificadas de forma precisa y descritas por leyes especiales. Por el control soberano de Dios, no hay ningún poder que pueda destruir o cambiar los patrones de sus órbitas. ¡Esta es una manifestación de la autoridad y el poder de Dios!

La palabra de Dios dice: “Aunque la expresión ‘la autoridad de Dios’ pueda parecer insondable, la autoridad de Dios no es en absoluto abstracta. Él está presente con el hombre en cada minuto de su vida, guiándolo a través de cada día. Así, en la vida real, cada persona necesariamente verá y experimentará el aspecto más tangible de la autoridad de Dios. Este aspecto tangible es prueba suficiente de que la misma existe de verdad y permite que uno reconozca y comprenda totalmente la realidad de que Dios posee tal autoridad”. Si ponemos atención, podremos ver las obras maravillosas y la autoridad de Dios sobre las cosas. Por ejemplo, Dios preparó el aire, la luz del sol y el agua que está íntimamente relacionada con nuestras vidas. En diferentes temporadas y áreas. ÉL preparó para nosotros las frutas y los vegetales correspondientes, así como diferentes tipos de granos. La humanidad y todas las cosas viven bajo las reglas y leyes designadas por Dios y existen de forma interconectada e independiente a la vez. La autoridad del Creador está presente con nosotros todos los días, cada minuto y cada segundo. Las obras de Dios jamás han estado ocultas, estas pueden verse y realmente sentirse por todos los seres creados. Independientemente de si admitimos o conocemos la autoridad y el poder de Dios, el hecho de que Dios manda sobre todo, no puede ser negado o refutado por nadie.

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(Traducido del original en inglés al español por Alba Corpus)

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