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Lograr una vida feliz y conocer el plan que Dios tiene para usted

Recientemente, vi algo que me sorprendió mucho en Internet: "Tengo mis propios planes para todas las cosas. Así que cada vez que ocurre algo inesperado, me siento insatisfecho y lleno de quejas, lo que hace que mi familia y amigos no se atrevan a hablarme. No sé cómo lidiar con los planes y los cambios". Esto es una realidad. La vida de todos está llena de variables, que son inevitables e inesperadas. Si a menudo estamos angustiados porque nuestros planes no resultan de la forma en que esperábamos, tendremos que enfrentarnos a mucho sufrimiento. Ahora, me gustaría hablar de mis experiencias y entendimiento sobre este tema.

Reflexiones Cristianas,como ser feliz

En realidad, yo solía planear para mi futuro tanto en el transcurso de mi vida como en el día a día. Me decepcionaba cuando no podía alcanzar mi objetivo. A veces me alegraba cuando el resultado era mejor de lo que esperaba. A medida que pasaba el tiempo, poco a poco descubrí que cuanto más quería controlar mi propia vida, más variables había. Luché una y otra vez, pero fallé una y otra vez. Parecía que competía contra un invisible y misterioso poder, y siempre terminaba siendo el perdedor. Mírenme, por ejemplo, después de graduarme y entrar en la sociedad, por el bien de mis futuras posibilidades, le pedí a mi influyente abuelo un buen trabajo. Contrariamente a todas las expectativas, mi abuelo era auto-disciplinado y veló por su reputación primero. Como resultado, mi plan no llegó a nada. Totalmente humillado, culpé a todos y a todo por mi duro destino y seguí sufriendo. Después de esto, no me sometí a mi destino y me fui a trabajar de nuevo. Sin embargo, aprovechándose de los trabajadores no nativos que vivían en la empresa, el gerente, un tipo astuto, a menudo nos ordenó trabajar horas extras sin pago alguno. Por fin regresé a mi origen varios años después. ¿Por qué mis planes siempre fracasaron una y otra vez? Estaba perplejo, y no sabía cuál era la razón.

Más tarde, acepté el evangelio del Señor Jesucristo. Vi estas palabras en la Biblia: "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentar y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas; tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de desechar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz. ¿Qué provecho saca el que trabaja de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él"(Eclesiastés 3:1-10).

De estos versículos, llegué a entender que todo lo relacionado al hombre, incluyendo su nacimiento y su muerte, llorar y reír, el éxito y el fracaso, el decir y el hacer, está en las manos de Dios. Es decir, Dios ha gobernado y predestinado nuestra vida entera. En qué familias nacemos, qué puestos de trabajo tenemos, qué talentos poseemos, y qué nos ocurrirá, a quién nos encontraremos y qué palabras diremos en nuestra vida diaria, todas estas cosas están fuera de nuestro control. Incluso las cosas que suceden en un minuto o un segundo se mantienen en las manos de Dios. Además, podemos hacer planes para nuestra vida diaria y el futuro, pero no importa cómo planifiquemos, no podemos trascender el dominio de Dios. No es de extrañar que mis propios planes se cumplieron apenas como lo que esperaba. No sólo ignoraba la soberanía de Dios, sino que también luchaba contra la ordenación y soberanía de Dios, competía contra Dios todo el tiempo según mi plan, deseando desechar el dominio de Dios y tomando mi destino en mis propias manos. Lo que había hecho sólo me dejó caer en una aflicción inmensa. Y los dolores eran cada vez más profundos o debilitantes con la brecha entre los planes y los cambios. Así que por lo general desahogaba mi dolor con la gente que me rodeaba, inconscientemente. Lo que es más, como una bomba de tiempo que puede ser detonada en cualquier momento, siempre le hice daño a los inocentes y rompí el vínculo entre mi familia y yo. Al final, mi vida se convirtió en un desastre. De todas estas cosas, se puede ver que la razón por la que sufrimos es que no nos sometemos a la autoridad de Dios y siempre caminamos contra su voluntad y elegimos nuestra propia forma de vivir.

Entonces, ante esta situación, ¿qué actitud deberíamos tener?

Está escrito en la Biblia, "Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús"(1 Tesalonicenses 5:16-18). "Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros" (I Samuel 15:22).

En realidad, todas las cosas que nos acontecen son orquestadas y arregladas por Dios, especialmente las cosas inesperadas, y Dios debe tener una muy buena razón para ello. Hay una hermana a la que le gusta viajar mucho. Una vez, se juntó con su amiga para visitar un lugar por varios días. Después de que ella preparó todo muy bien, algo pasó con su amiga. Su amiga tuvo que lidiar con ciertas cosas, así que no tuvieron más remedio que renunciar al viaje. Varios días más tarde, se enteró de que hubo un derrumbe y deslizamiento de lodo en el lugar donde habían planeado ir y justo en el momento en que planeaban viajar. En ese momento, de repente se dio cuenta de que Dios la había protegido. Conmovida por lo que Dios había hecho por ella, ahora estaba más que dispuesta a creer en Dios toda su vida y entregarse a Dios. Así que no debemos limitar nuestras vidas a nuestros propios pensamientos. Por el contrario, debemos obedecer la voluntad y el plan de Dios, experimentar la vida, y conocer su soberanía. Entonces podemos ver que todas las cosas que Dios planea para nosotros son buenas, y que su voluntad siempre se esconde detrás de todas las cosas que nos suceden. También, podemos ganar experiencias que nos llenen de gozo después de las tribulaciones. De esto podemos ver que, si podemos buscar y orar a Dios para acercarnos a él, y obedecer su plan en vez de hacer todas las cosas como nosotros queremos, ya no nos angustiaremos, sino que nos sentiremos más relajados y libres.

Mirando hacia atrás, hacia todo lo que he vivido, si me hubiera dado cuenta de mi sueño al principio, no me habría acercado a Dios. Durante mis dificultades, he conocido más a Dios y he creído más en su autoridad. Estoy dispuesta a poner mi vida entera en las manos de Dios. Aunque no tengo un buen trabajo, puedo desempeñar mi deber como un ser creado por Él. Organizo a hermanos y hermanas para servir a Dios todos los días y juntos nos ayudamos a vencer nuestros defectos. A pesar de que hay algunos problemas entre nosotros, podemos buscar, orar y confiar en Dios y resolverlos a través de su palabra. Y así todo se hace más fácil, es más liberador y me hace sentir más aliviada. Cuando estoy dispuesto a someterme a la voluntad de Dios, las cosas inesperadas en mi vida ya no son mis preocupaciones, sino mis mejores oportunidades de conocer las maravillosas obras de Él.

¡Gracias a Dios! ¡Gloria a Dios!

Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

(Traducido del original en inglés al español por Anabel Munoz Peragallo)

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