Suscríbete

Menú

Tres Aspectos de un Verdadero Cristiano

En el pasado yo pensaba que aquellos que tenían reuniones, leían la Biblia, trabajaban para el Señor y practicaban un buen comportamiento, tales como ayudar a los huérfanos, las viudas y los ancianos, socorriendo a los pobres y así por el estilo, eran los verdaderos seguidores de Dios, y que aquellos que tenían conocimiento sobre doctrinas y hablaban sobre sus testimonios en sus reuniones también eran los genuinos. … Sin embargo, he encontrado que: Aun cuando muchos creyentes tenían reuniones y leían la Biblia, estos perdían su fe en Dios cuando enfrentaban dificultades o problemas financieros y no creían más en Dios cuando enfrentaban estas pruebas; algunos creyentes tenían fuerzas cuando los pastores les daban sermones, pero las perdían cuando sufrían alguna frustración o fracaso; las mantenían solo si eran alentados por otros, pero si no hubiese nadie para alentarlos, fallaban en reunirse regularmente, se alejaban y no seguían a Dios... ¿Cómo ocurrió esto? ¿Que deberíamos hacer para seguir verdaderamente a Dios? Más tarde leí un libro espiritual en el Internet. Fue solo entonces que yo me di cuenta de que los verdaderos seguidores de Dios deben reunir un mínimo de tres características.

Tres Aspectos de un Verdadero Cristiano

1. Siempre leer la palabra de Dios, tener sed por entender la palabra de Dios y por tomar la verdad como nuestra vida

Si queremos realmente seguir a Dios, debemos siempre leer la palabra de Dios, no descarriarnos de la palabra de Dios en cualquier circunstancia en cualquier momento y comportarnos de acuerdo con la palabra de Dios. Luego de experimentar mucho del obrar de Dios, obtendremos un poco de conocimiento de la palabra de Dios, seremos capaces de tocar la voluntad de Dios en nuestra experiencia, tomar la palabra de Dios como nuestra vida y vivir totalmente por la palabra de Dios. Independientemente de lo que sea que enfrentemos, si actuamos en acuerdo con la voluntad de Dios, tendremos vida real. Tomemos el “ser honestos” por ejemplo, cuando algo relacionado a nuestros intereses nos ocurre, una guerra comienza dentro de nosotros, “¿Digo mentiras o la verdad?” Luego de orar varias veces, es que solo a veces renunciamos a nuestros intereses y hablamos la verdad. Aunque nosotros actuemos como una persona honesta sobre este asunto, esto no representa que nosotros podemos actuar así en muchas circunstancias. Luego de unos años de experiencia, podremos hablar honestamente sin orar, y tendremos un sentido de dolor y reproche por dentro al mentir. Luego de relacionarse con nosotros por un periodo de tiempo, es cuando la gente alrededor nuestro y hermanos y hermanas pueden confiar en nosotros, y tratarnos como una persona honesta, esto significaremos que estamos dependiendo en la palabra de Dios. Esto confirma la palabra en la Biblia, “Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos” (Juan 8:31).

2. Someterse a Dios Verdaderamente bajo Cualquier Circunstancia en Cualquier Momento

Verdaderamente siguiendo y sometiéndose a Dios no es solo creer en Dios hasta la edad avanzada, ni tampoco comer hasta saciarnos del pan de Dios o seguir a Dios con intenciones de obtener bendiciones, sino que es seguir y someterse a Dios bajo cualquier circunstancia en cualquier tiempo: No nos retiraremos cuando encontremos en un doloroso refinamiento; seremos capaces de mantenernos firmes cuando nos lleguen la persecución y la tribulación; no seguiremos el camino a lo mundano cuando nuestras vidas son fáciles; no nos quejaremos, no seremos negativos o iremos en retirada, sino que alabaremos a Dios cuando suframos insuficiencia de vida o enfermedad. Cuando Abraham estuvo en Harán, Jehová Dios le instruyó que dejara a su tierra en pos de la tierra prometida. Él no lo pensó mucho ni planificó para su futuro, sino que se sometió a Dios, guiando a su gente adelante directamente. Durante la jornada, el faraón egipcio casi se casó con su esposa; su sobrino Lot también lo dejó y vivió en Sodoma. Posteriormente, Lot sufrió desastre, y él tuvo que arriesgar su vida para salvarlo a él y su gente. Durante ese periodo, él sufrió mucho, pero él podía depender y ser obediente a Dios sin quejas. Después, aun cuando Dios le permitió ofrecerle su hijo en el altar, él podía tolerar el gran dolor de separarse de lo que amaba para obedecer.

A Job se le conocía como el varón más grande de todos los orientales. Él era rico, pero no le importaba la fama o la atención, ni se unió a sus hijos e hijas en festejos. Además, frecuentemente ofrecía sacrificios y enviaba siervos a advertir a sus hijos e hijas por miedo que ofendieran a Dios. Cuando le fueron robadas todas sus manadas y rebaños por todas las montañas por los ladrones, sus hijos e hijas fueron muertos al ser aplastados por la casa al colapsar, y él tenía dolorosas llagas por todos lados, aun así, no se quejó contra Dios. Su esposa trató de encolerizarlo para que renegara de Dios en varias ocasiones, y en vez de seguirla a ella, el aun alababa a Dios. Abraham y Job fueron aprobados por Dios y son ejemplos para nosotros seguir. Si experimentamos la obra de Dios y podemos ser como ellos, eventualmente seremos verdaderos seguidores de Dios.

3. Manteniéndonos en Seguir los Pasos del Cordero, Siguiéndolo a El Dondequiera que Va

La Biblia dice, “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va” (Apocalipsis 14:4). La obra del Señor sigue progresando adelante. Así que nosotros los hombres debemos seguir a Dios dondequiera que Su obra nos lleve. Solo aquellos que pueden seguirle los pasos de Dios, son los verdaderos seguidores de Dios. Como todos sabemos, en la era de la Ley, Jehová Dios decretó leyes y mandamientos a través de Moisés. En ese tiempo, la gente todos se guiaban por leyes; Ellos servían a Jehová Dios en templos y guardaban el día de reposo. El encarnado Señor Jesús vino a la tierra y dio Sus pasos en la labor de redimir a la humanidad. Algunos de los que guardaban las leyes no obedecían más la ley, pero seguían al Señor Jesús, como Pedro, Juan y los otros discípulos. En ese momento, aquellos quienes permanecieron bajo las leyes fueron eliminados por las nuevas obras de Dios por su desobediencia. Sin embargo, aquellos quienes tienen obediencia pura siguieron los pasos de Dios y disfrutaron de la gracia abundante del Señor Jesús. El Señor Jesús había predicho que Él nos recibiría a nosotros. La Biblia también dice, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “Y vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6). De las escrituras, podemos saber que el evangelio existirá en el futuro. Si podemos mantener el paso con las pisadas de Dios hasta el final, entonces seremos verdaderos seguidores de Dios.

Recomendación:

(Traducido del original en inglés al español por Angel L Perez Rosado)

Comentarios