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¿Cómo dejar de lado nuestras grandes exigencias con respecto al destino?

Cambiar nuestro destino es el sueño que muchos de nosotros perseguimos en la vida. Cuanto más descontentos estamos con nuestra vida cotidiana, más intenso se vuelve nuestro deseo de cambiar nuestro destino, como si fuera el brote que se implanta en nuestro corazón el que anhela florecer y dar frutos. Sin embargo, en realidad, aunque nuestros sueños parezcan hermosos, siempre somos recompensados con tristeza y decepción después de poner mucho esfuerzo. Frente al sueño que tal vez nunca se haga realidad en el futuro, ¿seguiremos persiguiéndolo hasta el infinito?

Yo solía ser una de esas personas que luchaban por cambiar su destino. Cuando estaba en la escuela primaria, estaba muy débil y enferma y apenas podía terminar un trimestre escolar. Cuando estaba en la escuela secundaria, la “Pandilla de los Cuatro” se derrumbó, y los obreros, campesinos y soldados entraron a la comunidad educativa. Era una época de revolución, y la gente de mi generación perdió la oportunidad de estudiar en la escuela. Esta cruel realidad destruyó mi sueño de “obtener fama y fortuna por el conocimiento”, haciéndome vivir el resto de mi vida con un sueño perdido. Considerada como un “producto semiacabado” por la sociedad, sólo podía trabajar con mis manos para vivir una vida indigna y dura, siendo controlada por otros. En aquel tiempo, a menudo lloraba y me quejaba de mi destino e incluso gritaba injusticia por haber nacido en esa época: ¿Por qué no puedo vivir una vida con buena ropa y comida? ¿Por qué no puedo tener fama y posición y ser elegante? No obstante, no podía cambiar la realidad ni dar marcha atrás a la rueda del destino por mucho que llorara. No estaba reconciliada con la derrota y no quería someterme al destino, y tuve que transferir mi sueño de cambiar el destino a mi hijo.

Traté de hacer entender a mi hijo: El título es la base para cambiar su destino. Era una persona sin futuro, atrapada en un trabajo sin futuro, viajando en bicicleta, recorriendo los caminos de la ciudad del condado con mi caja de almuerzo todos los días, sólo para obtener un salario de supervivencia. Mi vida no tenía sentido. Yo no quería que mi hijo siguiera mi camino y viviera como yo, sino que entrara en una buena universidad y desarrollara una carrera en la gran ciudad, ya que las grandes ciudades fueron fundadas sólo para los educados y los que tienen fama y fortuna. Debíamos esforzarnos por vivir una vida decente allí. Por lo tanto, yo esperaba que mi hijo pudiera vivir una vida acomodada con una casa y un auto a través de sus esfuerzos persistentes, y ser objeto de envidia en vez de discriminación de otros.

Seguí planeando y esperando por ello. Sin embargo, las cosas no salieron como las había planeado para el destino de mi hijo. Se enganchó a los juegos en línea e incluso faltó a clase para jugar, incapaz de librarse de ellos. Al final, no aprobó el examen de ingreso a la universidad. La cruel realidad hizo trizas mi sueño de “obtener fama y fortuna por el conocimiento”. La convicción en la que había persistido durante años finalmente se rompió. Mi hijo repetía mi vida: vivir con un salario de subsistencia en el nivel más bajo de la sociedad. Grité en mi corazón: “¿Por qué mi sueño se convirtió en una ilusión en un abrir y cerrar de ojos cuando estaba a punto de cumplirse?” Arrastrando mi cuerpo débil, me tambaleé hacia adelante en las tinieblas, esperando que cuando terminara la noche, la luz apareciera e iluminara mi tenebrosa vida...

De pronto, vi una luz brillante resplandeciendo al final de la noche.

También oí una voz llena de autoridad y poder que me llamaba...

La voz era como un dulce rocío y sonaba como una madre amorosa que llamaba a su propio hijo a casa. Esa es la voz del Creador: “Con la llegada del amanecer, una estrella de la mañana surge desde el este. Es una estrella que nunca antes había existido. Ella ilumina los cielos aún estrellados y enciende la luz apagada en los corazones de la gente. Las personas ya no están solas a causa de esta luz, la luz que brilla sobre ti y sobre los demás. [...] Los ojos del Todopoderoso miran a toda la humanidad gravemente afectada, oyendo el lamento de los que sufren, viendo la vergüenza de los afligidos, y sintiendo el desamparo y el pavor de la humanidad que ha perdido la salvación (de “El suspiro del Todopoderoso”). “La suerte del hombre está controlada por las manos de Dios. Tú eres incapaz de controlarte a ti mismo: a pesar de que siempre anda con prisas y ocupándose para sí mismo, el hombre permanece incapaz de controlarse. Si pudieras conocer tu propia perspectiva, si pudieras controlar tu propio sino, ¿seguirías siendo una criatura?” (de “Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso”).

Finalmente lo entendí: Dios es Aquel que creó la vida y, además, Aquel que controla el destino y el futuro del hombre. Sólo si seguimos la ley de la vida establecida por Él podemos tener un buen destino. Dios siempre está esperando que podamos regresar ante Él y obtener Su cuidado y protección. Estaba muy emocionada, porque finalmente entendí los misterios de la vida humana. Mientras tanto, también me di cuenta de que había estado luchando contra mi destino como una bestia enjaulada en el pasado. Más aún, traté de influenciar a mi hijo por esto, llevándolo a oponerse a la soberanía de Dios. ¡Qué ignorante y cansada estaba de vivir así! Dios dice: “Estas saben que están indefensas y desesperanzadas en esta vida, que no tendrán otra oportunidad, otra esperanza, de destacar sobre los demás, y que no tienen elección sino aceptar sus destinos. Y, por tanto, proyectan todas sus esperanzas, sus deseos e ideales no realizados en la siguiente generación, esperando que sus descendientes puedan ayudarles a lograr sus sueños y materializar sus deseos; que sus hijas e hijos traigan gloria al apellido, sean importantes, ricos o famosos; en resumen, quieren ver aumentar las fortunas de sus hijos. Los planes y las fantasías de las personas son perfectos; ¿no saben que el número de hijos que tienen, el aspecto de sus hijos, sus capacidades, etc., no es algo que ellos puedan decidir, que los destinos de sus hijos no descansan en absoluto en las palmas de sus manos? Los humanos no son señores de su propio destino, pero esperan cambiar los destinos de la generación más joven; no tienen poder para escapar de sus propios destinos, pero intentan controlar los de sus hijos e hijas. ¿No están sobrevalorándose? ¿No es esto insensatez e ignorancia humanas?” (de “Dios mismo, el único III”).

¡Exacto! No importaba lo perfecto de mi plan para mi destino ideal, era incapaz de escapar de la soberanía y los designios del Creador. Nuestra vida viene de Dios, y nuestro destino es controlado por las manos de Dios. Sin embargo, en el pasado intenté cambiar mi destino con mis esfuerzos. ¡Realmente me estaba sobreestimando! Traté de planear mi vida y el futuro de mi hijo de acuerdo con mi propia voluntad. Como resultado, durante el mejor momento de mi vida, me sentía agotada mental y físicamente, preocupada por lo que ganaría o perdería cada día. Al mismo tiempo, había puesto una gran presión sobre mi hijo. Ahora he aceptado la salvación de Dios. He aprendido de las palabras de Dios cuál es el significado de la vida humana y he entendido que debemos adorar a Dios y obedecer Su soberanía y planes durante toda nuestra vida. Sólo así podemos ser bendecidos por Dios y obtener la paz y la felicidad.

Hoy, me siento aliviada y también he traído a mi hijo ante Dios. Ambos dejamos de quejarnos en nuestra vida diaria. Ya que tenemos a Dios como nuestro guía, no tenemos nada de qué preocuparnos. Lo que necesitamos hacer es esforzarnos por leer más de la palabra de Dios, practicar y experimentar más, y equiparnos con más verdades para dar testimonio de Él para que podamos pagar Su amor. Ahora, nuestro mayor deseo es que podamos cumplir con el deber de difundir el evangelio antes de que la obra de juicio de Dios en los últimos días llegue a su fin.

(Traducido del original en inglés al español por Diana Villarrea)

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