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El Mineral y El Fuego

Una vez escuche una historia que decía así: el mineral fue puesto en el fuego para su transformación. Se quejó de que el fuego lo abrazó, mientras que el fuego decía que si el mineral no se sometía a tal transformación, siempre sería una piedra. Finalmente, después de ser templado en el fuego repetidamente, el mineral se convirtió en una pieza de acero inoxidable. Solo entonces el mineral recobró el sentido y agradeció al fuego por hacer un cambio completo y poder ser útil.

De esta historia, podemos ver que fue a través de una gran cantidad de fundición y transformación que el mineral finalmente se convirtió en acero de calidad. Sin estas transformación y sufrimientos, las impurezas en el mineral no se habrían eliminados, y el mineral nunca se habría convertido en acero, ni tendría valor.

En la vida real, nosotros, al igual que el mineral, también queremos vivir pacífica y fácilmente sin ninguna dificultad de transformación en nuestra creencia en Dios. Por lo tanto, después de muchos años de creencia, no tenemos progreso en nuestra vida espiritual. Incluso hay muchos creyentes que solo buscan la felicidad y el consuelo y no están dispuestos a experimentar las pruebas y la refinamiento que provienen de Dios. Ellos, aunque disfrutan de las bendiciones del Señor en su fe para toda la vida, no obtienen la verdad o el verdadero conocimiento de Dios. Y al final, como no comprenden el significado de la creencia en Dios y no viven una vida digna, su fe no obtendrá la aprobación de Dios.

Dios profetizó en la Biblia: "Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío: y él dirá: Jehová es mi Dios" (Zacarías 13:9). De esta profecía, podemos ver que experimentar pruebas y refinamientos es un camino necesario para nosotros los creyentes para alcanzar la salvación. Solo al experimentar la obra de refinamiento y purificación de Dios en los últimos días, nuestra vida puede ser limpiada. Y solo entonces pueden aumentar nuestra fe, amor y el conocimiento de Dios, y podemos tener verdadera reverencia y adoración por Dios.

Es justo como dice un pasaje de palabras: "El hombre no posee por naturaleza la verdad y los que Satanás ha corrompido no la pueden entender con facilidad; el hombre está privado de la verdad y desprovisto de la determinación de poner en práctica la verdad y si no sufre y si no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca será perfeccionada. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento que Dios deja en claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige al hombre y provee más iluminación, y una poda y un trato más reales; por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le da al hombre una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así al hombre tener un amor por Dios más sincero y más puro. Esas son las metas que Dios tiene cuando lleva a cabo el refinamiento". De "Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios" A partir de estas palabras, podemos saber que las pruebas y el refinamiento están minuciosamente organizados por Dios para perfeccionarnos. Solo cuando los aceptamos con coraje como antiguos apóstoles y profetas, podemos comprender la hermosura de Dios, desechar nuestra decadencia y convertirnos en un ser agradable a Dios, al igual que el mineral que se convirtió enteramente en acero de calidad después de ser templado.

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