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Mi hermosa Ciudad Natal: La Creación Milagrosa de Dios

Nunca olvidaré mi ciudad natal, donde nací y crecí. Sus bellezas siempre emergen en Mi mente y me recuerdan Mi pasado.

Mi ciudad natal está situada en una llanura. En la primavera vastas tierras de campos verdes cubren el suelo; tramos de flores de colza dorados son especialmente brillantes bajo el sol, luciendo como bordes dorados de la “alfombra”, emiten su fragancia deliciosa en la brisa. Si tomas una respiración profunda te vas a sentir renovado.

La mayoría de las partes de mi ciudad natal están rodeadas por un pequeño río, el cual es como una adolescente tranquila, que yace serenamente en el regazo de su madre. Si miras de cerca el río, vas a ver sus aguas cristalinas y ondas en la superficie enviadas por el ligero viento. Si miras de cerca nuevamente, vas a ver ranas y pescados nadando placenteramente en el agua.

En las orillas del río hay árboles con sombra, como sauces llorones, morera de papel y líneas de álamos extendidos e imponentes. Se ven como protectores del rio. Si miras para arriba, vas a ver que varios pájaros están ocupados haciendo sus nidos entre los troncos de los árboles para producir su descendencia. Ellos tienen sus nuevos hogares allí. Y en el verano vas a oír cigarras cantando en la cima de los árboles, como si estuvieran compitiendo entre ellos para ver quién canta más alto. Los árboles llenos de hojas ofrecen mucha sombra del sol abrasador, debajo del cual hombres y mujeres, jóvenes y adultos, frecuentemente disfrutan de la sombra fresca, tararean canciones, o conversan. Es un gran lugar para el ocio y un paseo, como un lugar para jugar para Mi amigo y yo.

He escuchado de Mis mayores que el río fue de la misma forma mucho tiempo atrás. Las estaciones llegaron y se fueron. Por muchísimos años ha sido cristalino y continuado fluyendo, silenciosamente, nutriendo generación tras generación de personas. Cuando miro hacia mi ciudad natal desde la distancia, no puedo evitar suspirar.

Recuerdo el día en que regrese a mi ciudad natal para visitar a Mi madre. Después de la cena, mi madre dijo que quería ir afuera para caminar. Después salimos, conversamos en la medida en que caminamos lentamente, yo la sostenía de mi brazo. Sin darnos cuenta alcanzamos la orilla del río, mi lugar favorito para jugar en mi niñez. Todo enfrente de mis ojos me hizo evocar memorias de mi niñez. Recordando estas escenas le dije a mi madre de la alegría que el río me trajo durante mi niñez. Las escenas del pasado permanecieron frescas en mi memoria. Mi madre dijo, “El río ha nutrido generación tras generación de personas aquí. Por muchos años hemos extraído agua del río para abastecer nuestros campos de trigo, campos de arroz y parcelas de vegetales cuando están secos, también hemos drenado nuestros campos en el para prevenir inundaciones cuando tenemos mucha lluvia. Además, su agua también se puede usar para lavar ropas y criar las aves de corral… Nunca hemos pagado por el agua. Es el Cielo quien nos cuida y quien nos provee”.

Mi hermosa Ciudad Natal La Creación Milagrosa de Dios

Estas palabras de mi madre me hizo pensar en las palabras de Dios: “Desde que Dios las creó, en base a las leyes que Él determinó, todas las cosas han estado operando y han seguido desarrollándose regularmente. Bajo Su mirada, bajo Su dominio, todas las cosas han venido desarrollándose junto a la supervivencia de los humanos. Ni una sola cosa puede cambiar estas leyes, ni destruirlas. Gracias al dominio de Dios todas las cosas pueden multiplicarse, y gracias a Su dominio y administración todos los seres pueden sobrevivir. Es decir, bajo el dominio de Dios todos los seres llegan a existir, desarrollarse, desaparecer y reencarnarse de una forma ordenada. […] Las personas han disfrutado de los seres y de este entorno ordenado para la supervivencia creados por Dios para una generación tras otra de seres humanos. Aunque las personas sienten que estos tipos de leyes son innatos, aunque las desprecian por completo, y aunque no pueden sentir que Dios las está orquestando, que Él gobierna sobre ellas pase lo que pase, Dios siempre está ocupado en esta obra inmutable. Su propósito en ella es la supervivencia de la humanidad, y que los humanos puedan seguir adelante”.

Cuando reflexioné sobre las palabras de Dios, surgió calor de Mi corazón y repentinamente sentí que Dios es muy generoso y cariñoso. Cuando Dios creó todas las cosas, Él determinó las leyes de vida para ellas. Sin importar qué cambió pueda suceder y sin importar cuántos años pasen, aun así, siguen las leyes que Él determino bajo Su soberanía, silenciosamente dedicándose ellas mismas a nosotros, la humanidad. Ninguna persona o cosa puede trascender la autoridad y poder de Dios y cambiar las leyes de la vida.

Dios creó todas las cosas para nosotros, la humanidad. Nosotros vivimos pacíficamente y nos multiplicamos en toda clase de ambientes geográficos creados por Dios, viviendo por generación tras generación y disfrutando la gracia y suministro de Dios. Todas las cosas que Dios creó reflejan Su amor y consideración por nosotros. Con la tierra, río y varios animales y plantas en mi ciudad natal, los aldeanos viven una vida despreocupada bajo el cuidado de Dios. ¡Nosotros estamos realmente bendecidos! ¡Gracias Dios! ¡Toda la Gloria sea para Dios!

(Traducido del original en inglés al español por Analisa Crawford)

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