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Reflexiones Cristianas | Las maravillosas cuatro estaciones provienen de la creación de Dios

Cuando llega la primavera, la luz del sol brilla sobre la tierra de una forma especial. Todas las cosas comienzan a renovarse, a revivir, un cuadro, una imagen llena de vida, un espectáculo para nuestra vista, oídos y demás sentidos.

Reflexiones cristianas,La creacion de Dios

¡Mirad! Como la nieve del rio helado comienza a derretirse, los arroyos fluyen de nuevo, burbujean con un sonido agradable, formando pequeñas ondas en el agua; los sauces, a lo largo de la orilla, han comenzado a brotar con sus pequeños brotes, sus ramas se balancean suavemente con la brisa y escuchamos una hermosas melodías, como si las dulces doncellas con laúdes chinos estuvieran tocando unas melodías; las golondrinas canta alegremente y sacan sus pequeñas cabezas de sus nidos; desde el sur los hermosos gansos salvajes regresan volando, parecen famosos cantantes emitiendo sus sonidos como claxon; las flores de todo tipo están plena floración rivalizan entre sí; las hierbas visten a la tierra con un manto verde, ondean y bailan con la brisa como apasionadas de la música… Todas las cosas, cantan o bailan, dando la bienvenida al comienzo de un feliz concierto. Las personas se quitan sus gruesas ropas de invierno, mostrando sus extremidades libremente. Encantados con la delicada fragancia y el sonido de todas las cosas, sonríen felices.

Después viene el verano. En la tarde calurosa, el calor se eleva como ondas que parecen que bailan. En los árboles las cigarras cantan incesantemente para emitir su canto único e incomparable. Al anochecer, en los estanques los lotos florecen en silenciosos. Las ranas en su hojas y los grillos sobre la hierba cantan al unísono; las libélulas vuelan de un lado a otro sobre el estanque, son fotógrafos intentando capturar hermosas escenas; cuando cae la noche, las luciérnagas vuelan de arriba a abajo como lámparas, decorando la noche con su luz dispersa y parpadeante haciendo la noche más misteriosa; la luna con su luz única ilumina la tierra pintando la noche de una luz romántica e ilumina la noche oscura. Después de un tiempo, se invita a las nubes para ser el telón de fondo, presentándonos una musical irresistible. Por el momento, la gente disfruta del frescor fuera de sus casas, algunos en el puente y otros en la orilla del río. Abrazados por la delicada fragancia que está en el aire, conversan unos con otros alegremente o simplemente cierran sus ojos para relajarse y disfrutar de la dulce música de verano. Una imagen tan armoniosa.

El otoño es el tiempo de la cosecha y de alegría. ¿Quién no espera una cosecha abundante? En el huerto, las frutas cuelgan de las ramas de los árboles frutales, esparciendo al aire su fragancia. Los horticultores están ocupados recogiendo las frutas; colocándola suavemente en las cestas, las frutas se tocan y frotan entre sí, lo que produce un sonido hermoso; como si sonara una “música ligera”, formando eco en las montañas y todo ello es un concierto muy especial. En los campos, los granos han crecido y madurados.Los agricultores trabajadores están ocupados con la cosecha. Todo es metódico, primero recogen los cultivos, luego los dorados granos los preparan y finalmente los llevan a los graneros. Al ver la cosecha, la gente está llena de alegrías. En todas partes hay aplausos y risas, que es la música más agradable en otoño.

Cuando sopla el frío viento, todas las criaturas, personas, animales y plantas se quedan como aletargadas: la gente deja gradualmente de tener actividad; las plantas empiezan a marchitarse; los animales se cobijan en sus guaridas; las aves emigran hacia el sur. Todos esperan el comienzo de la música invernal. ¡Escuchan! El viento amargo está rugiendo, soplando la última hoja del árbol, y vendrán los primeros copos de nieve comenzando a aletear en el aire. En poco tiempo, la tierra estará vestida con un grueso manto blanco, encantador y fascinante. Si lo vemos desde arriba, el mundo entero es de un blanco puro. El alegre concierto ha llegado a su fin, y el inmenso mundo recobra tranquilidad.

Detrás de estos conciertos espectaculares con música a veces sonora y emocionante, a veces clara y melodiosa, a veces suave y gentil, y a veces solemne y deliciosa, ¿quién tiene poder y la autoridad para llevarlas a cabo? Entonces desde la distancia viene una voz:

Han pasado varios miles de años, y la humanidad sigue disfrutando de la luz y el aire concedidos por Dios, sigue respirando el aliento exhalado por Dios mismo, sigue disfrutando de las flores, las aves, los peces y los insectos creados por Él, y disfruta de todas las cosas que Él ha proveído; el día y la noche siguen reemplazándose mutuamente de continuo; las cuatro estaciones alternan como de costumbre; los gansos vuelan en el cielo partiendo el invierno, y seguirán volviendo la próxima primavera; los peces en el agua nunca dejan los lagos y los ríos, su hogar; las cigarras de la tierra cantan con el corazón durante los días de verano; los grillos de la hierba tararean al compás del viento durante el otoño; los gansos se reúnen en bandadas, mientras las águilas permanecen en solitario; las manadas de leones se sustentan cazando; el alce no se aparta de la hierba y de las flores…” (“Dios mismo, el único I”).

Hablando sinceramente, si una persona solo utiliza su tiempo libre para centrarse en entender las palabras o los hechos del Creador y si presta solo un poco de atención a los pensamientos del Creador y a la voz de Su corazón, no le será difícil darse cuenta de que los pensamientos, las palabras y los hechos del Creador son visibles y transparentes. De igual forma, hará falta poco esfuerzo para ser consciente de que el Creador está en medio del hombre en todo momento, que Él siempre está en conversación con el hombre y la totalidad de la creación, y que está llevando a cabo nuevos hechos cada día. Su esencia y Su carácter se expresan en Su diálogo con el hombre; Sus pensamientos e ideas se revelan completamente en Sus hechos; Él acompaña y observa a la humanidad en todo momento. Él habla tranquilamente a la humanidad y a toda la creación con Sus palabras silenciosas: ‘Estoy en los cielos y estoy en medio de Mi creación. Me mantengo vigilante; estoy esperando; estoy a tu lado…’. Sus manos son cálidas y fuertes; Sus pasos son ligeros; Su voz es suave y elegante; Su forma pasa y se vuelve, abrazando a toda la humanidad; Su rostro es bello y amable. Él nunca se ha ido, nunca ha desaparecido. Día y noche, Él es el compañero constante de la humanidad y nunca se irá de su lado” (“Dios mismo, el único II”).

La voz del Creador es bella, conmovedora y llena de energía. De hecho, el cambio constante, la renovación y la permutación de todas las cosas, todas juntas producen una hermosa música, familiar y conocidas por nosotros, todo está regulado y concedido por Dios. Representan el amor de Dios para nosotros y la vida feliz que nos concede.

Cuando ralentizamos nuestros pasos apresurados, relajamos nuestro cuerpo cansado y con nuestros corazones escuchamos, descubriremos que todas las cosas creadas es la gran obra del Creador y la voz del Creador es tan sublime, es tan hermosa…

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