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Afrontar Pérdidas y Victorias Con Una Sonrisa y Con Calma

Traducción de Celina M.

Durante nuestra vida, con gran renuencia, se ha de perder aquello con lo que estamos obsesionados; Mientras que, sin darnos cuenta, hemos de ganar aquello a lo somos indiferentes.

La obsesión, que no rinde frutos, solamente incrementa el agobio en nuestra vida. Dolidos, perplejos, amargados e indefensos así es como nos tornamos debido a la persistencia en nuestras propias persecuciones. Sin embargo, al pasar de los años, gradualmente vemos a través de estas pequeñeces y entonces nuestra mente se calma.

El proceso de madurar es también un proceso de aprender a renunciar. Solamente cuando dejamos de lado nuestros deseos, ganamos más. A través de nuestra vida, siempre estamos esforzándonos por la fama, la vanidad, el estatus y el amor. Inclusive cuando claramente sabemos el sufrimiento que ello nos traerá, queremos intentarlo de nuevo. Una vez, le pregunté a un amigo que admiraba a una chica “¿Por qué continúas intentando conquistarla ya que evidentemente ella te dirá que no?” A lo que él respondió “No estoy dispuesto a darme por vencido tan fácilmente”. No tuve nada que responder, solamente verlo tristemente realizar esfuerzos y todo por amor. Finalmente, sin haber ganado nada, se retiró dolido y tuvo que renunciar. Después de ir una y otra vez y tras varios fracasos, mi amigo aprendió su lección y se volvió una persona modesta. Como espectador, yo no sabía si alegrarme por su madurez o entristecerme por su romance fallido.

Afrontar Pérdidas y Victorias Con Una Sonrisa y Con Calma

Se dice que la vida está llena de ocho sufrimientos: el sufrimiento por nacer, el sufrimiento por envejecer, el sufrimiento por enfermedad, el sufrimiento por la muerte, el sufrimiento de estar lejos de los seres queridos, el sufrimiento de estar junto a alguien a quien no queremos, el sufrimiento por no obtener lo que se quería y el sufrimiento de no poder establecer lo que uno debería establecer. Una vez pregunté, “¿Qué es aquello por lo que el hombre vive?” A lo que alguien respondió “Para sufrir”. “¿Por qué siempre estamos sufriendo?” “Porque nunca obtenemos lo que queremos o concretamos lo que debemos de concretar”.

Si, luchamos en contra del azar toda nuestra vida, siempre confiados en que el destino está en nuestras propias manos. Solamente después de experimentar pérdida tras pérdida es que nos damos cuenta de la gran verdad. Y es que voltearemos hacia atrás y nos daremos cuenta de que el mejor momento se ha ido, que no hemos ganado nada y que años de lucha han sido en vano.

Afortunadamente, el Creador no nos abandona a quienes vivimos en la miseria. Para salvarnos de nuestra vida de dolor Él utiliza la palabra para despertar nuestro corazón y nuestro espíritu. Por casualidad vi un pasaje de las palabras de Dios en nuestro sitio web: “Como las personas no reconocen las orquestaciones y la soberanía de Dios, siempre afrontan el destino desafiantemente, con una actitud rebelde, y siempre quieren desechar la autoridad y la soberanía de Dios y las cosas que el destino les tiene guardadas, esperando en vano cambiar sus circunstancias actuales y alterar su destino. Pero nunca pueden tener éxito; se ven frustrados a cada paso. Esta lucha, que tiene lugar en lo profundo del alma de uno, es dolorosa; el dolor es inolvidable; y, al mismo tiempo, uno está desperdiciando su vida. ¿Cuál es la causa de este dolor? ¿Es debido a la soberanía de Dios, o porque una persona nació sin suerte? Obviamente ninguna de las dos es cierta. En última instancia, es debido a las sendas que las personas toman, los caminos que eligen para vivir sus vidas. [...] si las personas no pueden reconocer realmente el hecho de que el Creador tiene soberanía sobre el destino humano y sobre todas las cosas de los hombres, si no pueden someterse realmente a Su dominio, entonces será difícil para ellas no verse impulsadas y coartadas por la noción de que ‘el destino de uno está en sus propias manos’, será difícil para ellas deshacerse del dolor de su intensa lucha contra el destino y la autoridad del Creador, y no hace falta decir que también será difícil para ellas estar verdaderamente liberadas y libres, convertirse en personas que adoran a Dios” ( de “Dios mismo, el único III”).

Este pasaje me permite conocer la causa raíz de por qué no logramos asimilar las victorias y las pérdidas de manera asertiva. Lo que sucede es que no reconocemos la soberanía y los planes del Creador. Además, siempre estamos en conflicto con nuestro propio destino tratando de demostrar que somos capaces de todo y una vez derrotados, culpamos a otros y nos ahogamos en la negatividad. No logramos aceptar que somos débiles, no logramos ver nuestra impotencia correctamente, mucho menos perdonar nuestra derrota. Parece ser que olvidamos que solamente somos hombres y mujeres ordinarios en este mundo. No tenemos el toque mágico tampoco podemos controlar nuestro destino; lo único que podemos hacer es realizar aquello de lo que somos capaces y obedecer la soberanía de Dios.

No importa si se es analfabeta o sabio, subconscientemente se puede sentir la existencia del destino. Más y más gente se da cuenta de que la voluntad del Cielo solamente se puede sentir y palpar con nuestros corazones. Hay muchas cosas inesperadas a lo largo de los años, en los cuales, podemos conocer la autoridad y el poder del Creador y ver la bondad y la buena intención de Dios. Creo que, solamente cuando nos demos cuenta de que la voluntad del Cielo representa la inevitabilidad e irreversibilidad del destino, es entonces que sabremos el poder del Creador de gobernar sobre todas las cosas; solamente cuando logramos entender que el Creador es responsable de nuestra vida, es que asimilamos asertivamente nuestras victorias y pérdidas.

En la Biblia encontramos el nombre de un hombre que se ganó la alabanza de Dios. Él es Job. Al afrontar la pérdida de su inmensa riqueza y la pérdida de sus hijos, él lo conllevó calmadamente y expresó, desde el fondo de su corazón, “Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.” (Job 1:21)[*].. Él trató racionalmente el éxito y la pérdida derivado de su conocimiento y su verdadera fe en Dios. Él sabía que todo lo que tuvo, incluyendo su riqueza, no había sido por su trabajo sino otorgado por Dios.

La actitud de Job frente a las bendiciones de Dios es lo que debemos de imitar. Debemos de siempre agradecer a Dios por Su soberanía, no importando lo que hayamos ganado o perdido en nuestra vida. Solamente haciendo esto es que podremos vivir libremente.

Posdata:

El Creador ha preparado todo para nosotros. Debemos de agradecer y sentirnos afortunados por Sus bendiciones.

El creador ha hecho un buen plan para nuestras vidas. No debemos de confrontarlo desafiante ni negativamente más bien obedecer Sus órdenes y, sin darnos cuenta, veremos que Sus planes para nuestras vidas son los más adecuados.

Unless otherwise stated, scripture quotations on this website are taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

Nota al pie:
*. Scripture quotations taken from RVA

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