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¿Qué deberíamos tener como propósito en esta corta vida?

La vida es corta, solo dura unas pocas décadas. Con tan solo un chistar las cosas buenas pasan. Mientras pasa la vida no hay más que nubes efímeras. Llegaste sin nada a este mundo cuando naciste y no podrás llevarte nada cuando mueras. Antes de cerrar tus ojos ¿con qué te gustaría satisfacer tus recuerdos?

En esta sociedad ruidosa y materialista la competencia está en todas partes. Se ha convertido en un fenómeno naturalizado en donde las personas no están satisfechas con el estatus quo (las cosas como están) y por esto quieren más y desean mucho más para ellas mismas. Algunas se ven bastante simples pero sueñan que pueden ser tan hermosas como Blancanieves, convertirse en el centro de atención y es así como ingresan valientemente a un centro de estética dispuestas a pasar por el bisturí. Sin embargo de manera inesperada suelen verse desfiguradas por la cirugía plástica. Como resultado el dolor les perdurará toda su vida. Algunos nacieron en familias pobres pero esperan que su familia se vuelva rica para poder vivir una vida por encima de los demás. Por lo tanto tratan de conseguirlo a toda costa durante toda su vida. Finalmente entregan todas sus fuerzas a eso y a cambio se agotan mental y físicamente y sufren la tortura de la enfermedad. A este punto el dinero que ganaron han ganado es tan débil ante la enfermedad que la felicidad se encuentra en un punto distante. Algunas personas han sido muy desafortunadas en sus carreras pero desean que sus fortunas crezcan de manera impresionante. Por el bien de su reputación y sus intereses luchan encarnizadamente en círculos oficiales observando cómo lograr un cargo alto. Como resultado algunos sufren de melancolía debido a las presiones que transitan cuando son jóvenes. De pronto algunos mueren por exceso de trabajo, otros venden todo para mantener una buena relación interpersonal con otros entregándose voluntariamente al maltrato y además sufren de todo tipo de enfermedades. En pocas palabras aquellos que siempre se han esforzado por alcanzar sus ambiciones y deseos en la vida cotidiana sufrieron todo tipo de dolores e infortunios, y al final, todo es en vano. De esta manera sus vidas pasan rápidamente.

Qué deberíamos tener como propósito en esta corta vida

Para estos excesivos e ilusorios deseos tenemos un nombre: “demandas inútiles”. Con respecto a gastar insistentemente sin considerar las consecuencias para cumplir con esos propósitos poco realistas, lo llamamos “decisiones ciegas”. Si decidimos ciegamente de hecho, no podremos lograr nuestros objetivos sino que en vez de eso necesitamos pagar un precio alto por ellos y al final nos sentiremos fatigados de cuerpo y mente.

La palabra de Dios va directo al punto y revela la fuente de este problema: “Como las personas no reconocen las orquestaciones y la soberanía de Dios, siempre afrontan el destino desafiantemente, con una actitud rebelde, y siempre quieren desechar la autoridad y la soberanía de Dios y las cosas que el destino les tiene guardadas, esperando en vano cambiar sus circunstancias actuales y alterar su destino. Pero nunca pueden tener éxito; se ven frustrados a cada paso. Esta lucha, que tiene lugar en lo profundo del alma de uno, es dolorosa; el dolor es inolvidable; y, al mismo tiempo, uno está desperdiciando su vida. ¿Cuál es la causa de este dolor? ¿Es debido a la soberanía de Dios, o porque una persona nació sin suerte? Obviamente ninguna de las dos es cierta. En última instancia, es debido a las sendas que las personas toman, los caminos que eligen para vivir sus vidas. Algunas personas pueden no haberse dado cuenta de estas cosas. Pero cuando conoces realmente, cuando verdaderamente llegas a reconocer que Dios tiene soberanía sobre el destino humano, cuando entiendes realmente que todo lo que Dios ha planeado y decidido para ti es un gran beneficio, y es una gran protección, sientes que tu dolor se reduce gradualmente, y todo tu ser se queda relajado, libre, liberado” (de “Dios mismo, el único III”). Reflexionando sobre la palabra de Dios me doy cuenta de que todo tipo de dolores que hemos sufrido para perseguir nuestros intereses personales no es porque nacemos con mala suerte, sino porque no reconocemos la soberanía de Dios. ¿Por qué existen las “demandas inútiles” y las “decisiones ciegas” en nosotros? Esto es para mostrar que queremos deshacernos de la autoridad y soberanía de Dios, esperando competir con otros, buscar estatus y sobresalir por encima de otros para satisfacer nuestras ambiciones y deseos. Siempre pensamos que la vida es valiosa y significativa si podemos distinguirnos de los demás y destacarnos de la multitud, así como convertirnos en un objeto de adoración y admiración. Sin embargo, si no podemos cumplir con esto seremos ignorados y excluidos. Vivir asi no tiene sentido. Si vivimos así ¡vivimos una vida muy precaria! Por lo tanto cada uno de nosotros ha estado apuntando fama y prestigio, y lo peor de todo es que hemos elegido estas metas como nuestras. Por eso buscamos convertirnos en talentosos especiales y espectaculares así como también superiores. De hecho, todo lo que Dios tiene planeado y decidido para nosotros es lo mejor y está a la altura de nuestros requisitos. Sin embargo siempre hay muchas demandas inútiles dentro de nosotros y siempre estamos insatisfechos con lo que tenemos. Siempre queremos superar a otros en la vida y en el trabajo para convertirnos lo mejor y lo más brillante para ser admirados por todos. Si no podemos alcanzar nuestras metas sentiremos un gran dolor y sufrimiento en nuestro corazones. Claramente si uno no reconoce de verdadera la soberanía de Dios y Sus disposiciones y solo confía en su propia habilidad para alterar su destino, al final definitivamente te perderás.

La única manera para nosotros de vivir libremente es regresar a Dios y aceptar y someternos a Su soberanía y Sus arreglos. Tal y como la palabra de Dios lo dice: “Así pues, no importa cuán lejos hayas caminado en la vida, cuán anciano seas ahora, cuán largo sea el resto de tu viaje, primero debes reconocer la autoridad de Dios y tomártela en serio, aceptar el hecho de que Dios es tu único Señor. Alcanzar un conocimiento y un entendimiento claros y precisos de estas verdades relativas a la soberanía de Dios sobre el destino humano es una lección obligatoria para todos, es la clave para conocer la vida humana y alcanzar la verdad, es la vida y la lección básica de conocer a Dios que todo el mundo afronta cada día, y que nadie puede evadir. Si uno de vosotros desea tomar atajos para llegar a esta meta, ¡entonces te digo que eso es imposible! Si quieres escapar de la soberanía de Dios, ¡eso es aún más imposible! Dios es el único Señor del hombre, el único Amo de su destino, y por tanto es imposible para el hombre dictar su propio destino, sobrepasarlo. No importa lo grandes que sean las capacidades de uno, no se puede influenciar, mucho menos orquestar, organizar, controlar ni cambiar los destinos de los demás. Sólo el único Dios mismo dicta todas las cosas para el hombre, porque sólo Él posee la autoridad única que tiene soberanía sobre el destino humano; y así, sólo el Creador es el único Señor del hombre” (de “Dios mismo, el único III”). La palabra de Dios señala la única manera que tenemos de quitarnos de encima esos dolores. Es decir, reconocer la soberanía de Dios y Sus planes. Deja de lado nuestros deseos extravagantes y acepta a Dios como el único maestro de nuestro destino. Únicamente de esta manera podemos vivir en regocijo y paz, ¡libres y felizmente! A decir verdad, desde el momento en que cada uno de nosotros viene a este mundo, el destino de nuestra vida ha sido establecido por Dios. Dios ya ha arreglado todo para nosotros. Esto incluye la familia en la que nacemos, nuestra apariencia física, las circunstancias en las cuales crecemos, el trabajo en el que nos participamos, nuestro matrimonio y nuestros hijos. No importa si somos bajos o altos, delgados o robustos, lindos o feos, pobres o ricos, no podemos dejar que estas cosas se conviertan en molestias para el camino de nuestras vidas. Porque a los ojos de Dios todos somos seres que Él creó personalmente a Su semejanza y cada uno de nosotros es lo mejor y tenemos valor. Así como las malas hierbas no son tan hermosas como las flores, ni tan erguidas como los pinos, pueden añadir a esta tierra una vitalidad ambiental cada año y nunca se quejan de su modestia. Los bueyes viejos nacen para arar, la gente no los mima y sin embargo cumplen con su deber todos los días y sirven a la gente diligentemente, sin quejarse nunca. … Todas las cosas viven dentro del curso predestinado por Dios y nunca se comparan entre sí ni tampoco se quejan de su destino común. Solo se cumple con sus deberes y se mantiene sus lugares desempeñando de corazón su papel en este mundo. Con el embellecimiento de todas las cosas este mundo se vuelve más colorido, lleno de vida y vitalidad

Por favor, deja a un lado los deseos extravagantes de tu corazones, deja ir las pesadas cargas de tu mente, encuentra tu posición, cumple con su función y sométete a la soberanía y predestinación de Dios. Ahora mismo verás que la soberanía y las disposiciones de Dios son las mejores.

(Traducido del original en inglés al español por Mario Acosta Aguirre: acosta-mario@hotmail.com)

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