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Palabras diarias de Dios | Fragmento 321 | "Cómo conocer al Dios en la tierra"

303 05/11/2020

Deseáis en gran manera que Dios se deleite en vosotros, pero estáis muy lejos de Él. ¿Cuál es el asunto aquí? Sólo aceptáis Sus palabras, pero no Su tratamiento o poda, y mucho menos Su disposición completa. Además, sois incapaces de tener una fe completa en Él. ¿Cuál es, pues, el asunto aquí? Fundamentalmente, vuestra fe es un cascarón de huevo vacío que nunca da lugar a un polluelo. Y es que vuestra fe no os ha traído la verdad ni os ha obtenido vida; en su lugar os ha traído un sentido ilusorio de esperanza y apoyo. El propósito de vuestra fe en Dios es para esta esperanza y apoyo, y no la verdad y la vida. Por tanto, digo que el curso de vuestra fe en Dios no es otro que tratar de obtener Su favor a través del servilismo y la desvergüenza, y de ninguna forma puede considerarse una fe verdadera. ¿Cómo puede aparecer un resultado de una fe así? En otras palabras, ¿qué fruto puede producir esa forma de fe? El propósito de vuestra fe en Dios es cumplir vuestros motivos haciendo uso de Él. ¿No muestra este hecho vuestra ofensa contra el carácter de Dios? Creéis en la existencia de Dios en el cielo, pero negáis la suya en la tierra. Sin embargo, no apruebo vuestras opiniones. Sólo elogio a esos hombres que mantienen sus pies sobre la tierra y sirven al Dios que está en ella, y no a los que nunca reconocen al Cristo en la tierra. Independientemente de lo leales que sean esos hombres al Dios del cielo, al final no escaparán de Mi mano que castiga a los malvados. Esos hombres son los malvados; son los malvados que resisten a Dios y nunca han obedecido alegremente a Cristo. Por supuesto, su número incluye a todos aquellos que no conocen y, además, no reconocen a Cristo. Crees que puedes actuar como te plazca respecto a Cristo, siempre que seas leal al Dios del cielo. ¡Incorrecto! Tu ignorancia de Cristo es también ignorancia del Dios del cielo. No importa tu lealtad a este; sólo son palabras vacías y fingimiento, porque el Dios de la tierra no es un mero intermediario para que el hombre reciba la verdad y un conocimiento más profundo, sino, más aun, en la condenación del hombre y en aprovechar seguidamente los hechos para castigar a los malvados. ¿Has entendido estos beneficios y estas consecuencias? ¿Los has experimentado? Deseo que comprendáis pronto esta verdad: para conocer a Dios, no sólo debéis conocer al Dios del cielo sino, más importante aún, al Dios en la tierra. No confundáis lo que tiene prioridad ni permitáis que lo subordinado sobrepase a lo dominante. Sólo de esta forma puedes edificar realmente una buena relación con Dios, aproximarte a Él, y acercar tu corazón a Él. Si has pertenecido a la fe durante muchos años y has tenido relación conmigo desde hace mucho, pero permaneces distante de Mí, declaro que ofendes frecuentemente el carácter de Dios, y tu final será muy difícil de imaginar. Si los muchos años de relación conmigo no han hecho de ti un hombre de humanidad y de verdad, sino que tus caminos malvados se arraigan en tu naturaleza; si no sólo eres doblemente arrogante, sino que tus malinterpretaciones sobre Mí se vuelven incluso más graves, hasta el punto de considerarme tu compañero, afirmo que tu aflicción no es superficial, sino que ha penetrado en tus huesos. ¡Lo único que puedes hacer es esperar y prepararte para tu funeral! No necesitas rogarme que sea tu Dios, porque has cometido un pecado merecedor de la muerte, un pecado imperdonable. Aunque Yo pudiera tener misericordia de ti, el Dios del cielo insistirá en tomar tu vida, porque tu ofensa contra Su carácter no es un problema ordinario, sino de naturaleza muy grave. Cuando llegue el momento, no me culpes por no haberte informado de antemano. Todo viene a ser esto: cuando te relaciones con el Cristo —el Dios en la tierra— como hombre corriente, esto es, cuando crees que este Dios no es más que un hombre, es cuando perecerás. Esta es Mi única amonestación para todos vosotros.

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