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Palabras diarias de Dios: Conocer a Dios | Fragmento 138 Palabras diarias de Dios: Conocer a Dios | Fragmento 138
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Palabras diarias de Dios: Conocer a Dios | Fragmento 138

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El mandamiento de Jehová Dios al hombre

(Génesis 2:15-17) Y Jehová Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén para vestirlo y protegerlo. Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás.

La serpiente seduce a la mujer

(Génesis 3:1-5) La serpiente era más sutil que cualquier bestia del campo que Jehová Dios había creado. Y le dijo a la mujer: Sí, ¿ha dicho Dios: no debéis comer de cada árbol del jardín? Y la mujer le dijo a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del jardín, pero no del fruto de árbol que está en medio del jardín. Dios ha dicho: No comeréis de él ni tampoco lo tocaréis o moriréis. Y la serpiente dijo a la mujer: En verdad, no moriréis, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como dioses, y sabréis lo bueno y lo malo.

¿A qué libro de la Biblia pertenecen estos dos extractos? (Génesis). ¿Estáis todos familiarizados con estos dos pasajes? Esto es algo que sucedió en el principio, cuando se creó a la humanidad; fue un suceso real. En primer lugar, consideremos qué tipo de mandamiento le dio Jehová Dios a Adán y Eva, ya que el contenido de este mandato es muy importante para nuestro tema de hoy. “Y Jehová Dios le ordenó y le dijo…”. Sigue leyendo el pasaje siguiente. (De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás). ¿Qué contiene el mandamiento que Dios le dio al hombre en este pasaje? Primeramente, Dios le indica al hombre lo que puede comer, ya que los frutos pertenecen a una diversidad de árboles. No hay peligro ni veneno; se puede comer de todos y a voluntad, sin recelos. Esta es una parte. La otra es una advertencia. ¿De qué árbol se le indica al hombre que no puede comer el fruto? (El árbol del conocimiento del bien y del mal). No debe comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué ocurrirá si lo hace? (Ciertamente morirá). Dios le dijo al hombre: Si comes de él, ciertamente morirás. ¿Son estas palabras directas? (Sí). Si Dios te dijo esto, pero no entendiste el por qué, ¿lo tratarías como una norma o un mandato que debes seguir? Debería obedecerse, ¿o no? Pero sea que el hombre pueda o no seguir esta regla, las palabras de Dios son inequívocas. Dios le dijo al hombre con toda claridad lo que podía comer y lo que no, y qué sucedería si comía lo que no debía. ¿Has visto algo del carácter de Dios en estas breves palabras que Él pronunció? ¿Son estas palabras de Dios ciertas? (Sí). ¿Hay algún engaño? (No). ¿Hay alguna falsedad? (No). ¿Hay algo amenazante? (No). Dios le dijo al hombre con honestidad, veracidad y sinceridad lo que podía comer y lo que no, abierta y directamente. ¿Hay algún significado oculto en estas palabras? ¿Son estas palabras directas? Su sentido es obvio a primera vista; lo entiendes tan pronto como lo ves. ¿Hay alguna necesidad de conjeturas? (No). No es necesario adivinar, ¿verdad? Ya está claro como el cristal. En la mente de Dios, lo que Él quiere decir y expresar sale de Su corazón. Las cosas que Dios expresa son limpias, directas y claras. No hay motivos encubiertos ni significados ocultos. Él le habló al hombre directamente, y le dijo qué podía comer y qué no. Es decir, por medio de estas palabras de Dios el hombre puede ver que Su corazón es transparente, verdadero. No hay aquí falsedad alguna, en absoluto: ni se dice que no puedas comer lo que es comestible ni te indica “Hazlo a ver qué ocurre” con las cosas que no puedes comer. ¿Es esto lo que Él quiere decir? (No). No. Todo lo que Dios piensa en Su corazón es lo que dice. Si digo que Dios es santo, porque se muestra y se revela en estas palabras, de esta forma, podría sentir, en cierto modo, que he hecho una montaña de un grano de arena o que he estirado Mi interpretación y he llegado demasiado lejos. Si es así, no te preocupes, no hemos acabado aún.

Hablemos sobre “La serpiente seduce a la mujer”. ¿Quién es la serpiente? (Satanás). Satanás interpreta un papel de contraste en el plan de gestión de Dios de seis mil años, y es un papel que no podemos dejar de mencionar cuando hablamos de la santidad de Dios. ¿Por qué digo esto? (Porque Satanás es el representante y el arquitecto de todo lo sórdido y corrupto). Si no conoces el mal y la corrupción de Satanás ni su naturaleza, entonces no tienes manera alguna de reconocerle ni puedes saber realmente lo que es la santidad. En medio de la confusión, las personas creen que lo que Satanás hace es correcto, porque viven dentro de este tipo de carácter corrupto. Sin contraste, sin nada con qué compararlo, no puedes saber lo que es la santidad; por tanto, es necesario mencionar este tema aquí. No lo hemos arrancado de la nada, sino que sus palabras y sus hechos nos harán ver cómo actúa Satanás, cómo corrompe a la humanidad, qué tipo de naturaleza tiene y cómo es su rostro. ¿Qué fue, pues, lo que esta mujer le dijo a la serpiente? Le relató lo que Jehová Dios le había dicho. A juzgar por sus palabras, ¿confirmó la validez de todo lo que Dios le había indicado? No podía confirmarlo, ¿verdad? Como alguien que acababa de ser creado, no tenía capacidad alguna de discernir el bien del mal ni de reconocer nada a su alrededor. Las palabras que le dirigió a la serpiente nos dice que no había confirmado en su corazón la veracidad de las palabras de Dios; su actitud era escéptica. Por tanto, cuando la serpiente vio que la mujer no tenía una actitud definida hacia el pronunciamiento divino, le dijo: “En verdad, no moriréis, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como dioses, y sabréis lo bueno y lo malo”. ¿Hay algo de malo en estas palabras? Cuando habéis acabado de leer esta frase, ¿habéis captado algún sentido de las intenciones de la serpiente? (Sí). ¿Qué intenciones tiene la serpiente? (Tentar al hombre para que cometa pecado). Quiere tentar a esta mujer para impedirle que preste atención a las palabras de Dios, ¿pero habló directamente? (No). No lo hizo, de modo que podemos decir que es muy astuta. Expresa su significado de una forma taimada y evasiva, con el fin de lograr su pretendido objetivo, que mantiene oculto del hombre dentro de sí misma; es el ingenio de la serpiente. Satanás siempre ha hablado y actuado de esta forma. Afirma: “no moriréis”, sin confirmar en un sentido o en otro. Sin embargo, al oírlo, ¿se emocionó el corazón de esta ignorante mujer? (Sí). La serpiente estaba complacida, porque sus palabras habían tenido el efecto deseado; esa era su astuta intención. Además, al prometer un resultado que al hombre le pareció bueno, la sedujo añadiendo: “el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán”. Y ella medita: “¡Que se abran mis ojos es algo bueno!”. La serpiente pronuncia, a continuación, mejores palabras, unas desconocidas para el hombre, palabras que ejercen un gran poder de tentación sobre aquellos que las oyen: “seréis como dioses, y sabréis lo bueno y lo malo”. ¿Son estas palabras fuertemente seductoras para ella? (Sí). Es como si alguien te dijera: “Tu rostro tiene una forma maravillosa. Con sólo acortar un poco el puente de la nariz, ¡pero si te arreglas eso serás una belleza de nivel mundial!”. Para alguien que nunca ha querido hacerse una cirugía estética, ¿no se emocionaría su corazón oyendo estas palabras? (Sí). ¿Son, pues, estas palabras seductoras? ¿Te resulta tentadora esta seducción? ¿Te pone a prueba? (Sí). ¿Dice Dios cosas como estas? (No). ¿Había algún indicio de esto en las palabras de Dios que acabamos de considerar? (No). ¿Por qué? ¿Acaso dice Dios lo que piensa en Su corazón? ¿Puede el hombre ver el corazón de Dios a través de Sus palabras? (Sí). Pero cuando la serpiente hubo dirigido estas palabras a la mujer, ¿pudiste ver su corazón? (No). Y, a causa de la ignorancia del hombre, fueron fácilmente seducidos por las palabras de la serpiente, fácilmente enganchados, fácilmente dirigidos. Dime, ¿fuiste capaz de ver las intenciones de Satanás? ¿Pudiste ver el propósito subyacente a lo que dijo? ¿Lograste ver su trama y su astuto esquema? (No). ¿Qué tipo de carácter representa la forma en que habla Satanás? ¿Qué tipo de esencia has visto en él a través de esas palabras? (Maldad). El mal. ¿Es insidioso? Quizás externamente te sonríe o no revela expresión alguna. Pero en su corazón está calculando cómo conseguir su objetivo, y es precisamente este objetivo el que tú eres incapaz de ver. Entonces te seducen todas las promesas que te hace, todas las ventajas de las que habla. Las ves como algo bueno y sientes que lo que afirma es más útil, más importante que lo que Dios afirma. Cuando esto sucede, ¿no se convierte el hombre en un prisionero sumiso? (Sí). ¿No es, pues, diabólico este medio que utiliza Satanás? Te dejas hundir muy abajo. Sin mover un solo dedo, con estas dos frases estás feliz de seguir con ello, de acatarlo. Ha conseguido su objetivo. ¿No es así? (Sí). ¿Acaso no es siniestra esta intención? ¿Acaso no es este el rostro más primario de Satanás? (Sí). De las palabras de Satanás el hombre puede ver sus motivos siniestros, ver su abominable rostro y ver su esencia. ¿No es esto así? (Sí). Al comparar estas frases, sin analizarlas podrías sentir como si las palabras de Jehová fueran aburridas, corrientes y comunes, que no merecieran armar un escándalo para alabar la sinceridad de Dios. Sin embargo, cuando tomamos las palabras de Satanás y su abominable rostro, y los usamos a modo de contraste, ¿llevan los pronunciamientos de Dios mucho peso para la gente de hoy? (Sí). Por medio de este contraste, el hombre puede sentir la pura impecabilidad de Dios. ¿Estoy en lo cierto cuando digo esto? (Sí). Cada palabra que Satanás profiere, así como sus motivos, sus intenciones y su forma de hablar, todo ello está adulterado. ¿Cuál es la característica principal de su forma de hablar? Utiliza el equívoco para seducirte sin dejar que lo veas y sin permitir que disciernas cuál es su objetivo; te deja morder el anzuelo haciendo que lo alabes y que cantes sus méritos. ¿Es este el caso? (Sí). ¿No es esta la estratagema constante de Satanás? (Sí).

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único IV

Las citas de la Biblia en este artículo han sido traducidas de AKJV.

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