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Testimonios Cristianos-Sobreviviendo a la desesperante situación

En el 2005 tuve el privilegio de aceptar el evangelio del reino de Dios en mi corazón. Cuando comencé a creer en Dios, mis hermanos y hermanas me pidieron que por favor leyera la palabra de Dios en las reuniones. No obstante, yo consideraba la creencia en Dios solamente como una creencia religiosa, nada más, y pensé que siempre y cuando creyera en Dios y lo reconociera como mi Señor y Salvador en mi corazón, era más que suficiente. Con esta mentalidad siempre presente en mi mente, nunca leí con seriedad la palabra de Dios, por lo que mi conocimiento sobre Dios siempre fue poco. Aun así, la calidad de Su trato hacia mí nunca se basó en mi resistencia hacia Él, más bien, en los momentos de peligro , Él me protegió y me salvó.

Luego de que mi esposo muriera, tuve que hacerme cargo de todo aquello relacionado a su trabajo. A las 7:00 pm del 28 de Junio del 2007 fui a la ciudad de Yan’an, la provincia de Shaanxi para arreglar unos asuntos con el jefe(inversor). Debido a que anteriormente un equipo encargado de la parte de taladro tuvo un accidente, el jefe quería descontar unos 150000 RMB de la cuenta de mi esposo(Mi esposo era el productor). Según el reglamento, el departamento de otorgamiento de materiales y el departamento de tecnología también eran responsables por el accidente, pero el jefe no le prestó atención a eso sino que se dedicó a arrebatarnos nuestro dinero. En efecto, me sentí estafada: al principio, el y mi esposo se llevaban bien, el jefe hasta todas las condiciones laborales que le propuso mi esposo e incluso llegaba al extremo de llamarle hermano. Pero ahora, luego de la muerte de mi esposo, el jefe ha llegado a ponerse en mi contra hasta el punto de arrebatarme 150000 RMB lo cual es mucho dinero. Esta situación me hizo dar cuenta de lo inestables y efímeras que son las relaciones humanas. La muerte de mi esposo fue un golpe devastador y ahora con la situación con el jefe ya era todo demasiada para mí, o sea, ni siquiera me dio chance de negociar. Me enoje por completo. Me fui a sentar en la orilla del río Yanshui totalmente enojada y llorando amargamente. Cuando pensé en la escena en la que mi esposo y yo dimos vueltas por este río, mis lágrimas cayeron como lluvia, y me entregué al recuerdo de mi esposo y me dolió.

Debido a que yo no regrese por un largo tiempo, el jefe y su esposa llegaron a pensar que cometería suicidio y eso los asusto increíblemente, debido a esto se acercaron al río para asegurarse de que estaba bien. En ese momento escuche un ruido estruendoso que provenía desde arriba. El río Yanshui está rodeado de montañas por lo que creí que solo se trataba del martilleo de la roca proveniente del proyecto de expansión de la carretera. Pero la verdad es que era una inundación la que venía en camino. La parte de la inundación que traía consigo lodo y arena ya estaba pasando justo frente a mis ojos pero no me había dado cuenta. El jefe y su esposa estaban tan ansiosos que me gritaron para advertirme sobre la inundación, pero no los escuché. Finalmente, tocaron la bocina de tres camiones al mismo tiempo para advertirme. Sin embargo, estuve inmerso en la tristeza, todavía no escuché nada. Los espectadores también me gritaron ansiosamente: “Corre” “¡Se acerca una inundación!” “¡Sal de aquí!” Luego de un largo rato, por fin volví a mis cabales: ¡¿Qué?! ¡Por Dios! ¡Se acerca una inundación! Mire más de cerca solo para darme cuenta de que el agua estaba a 20 o 30 metros de mí. Me estaba llegando como un muro de tierra. Pensé: “Hasta aquí llegue, es mi fin. ¡Absolutamente no puedo escapar de eso!” A medida que se acercaba mi muerte, pensé en Dios y de inmediato me apresure a rogarle: “¡Dios tengo miedo de morir, sálvame por favor!” En ese momento, Me voltee y corrí hacia las escaleras más cercanas. Los escalones de la escalera eran bastante grandes lo cual significó un gran problema ya que le tengo miedo a las alturas. No obstante, sin siquiera pensarlo, subí los escalones a toda prisa a medida que le pedía a Dios por ayuda. Para mi sorpresa ya había escalado bastante y cerca tenía una barra de metal de dónde agarrarme y así lo hice, sujetándome con bastante fuerza.

Testimonios Cristianos-Sobreviviendo a la desesperante situación

La imagen es del internet

En ese preciso momento, la inundación llegó a mí y cubrió toda la parte que estaba debajo de mis pies, lo que ya había escalado. El flujo de agua subió lo bastante como para cubrir mi cuello y todo el barro y el lodo que traía consigo la inundación me salpico en el rostro y en los ojos, poniéndomelo bastante difícil el poder abrir y cerrar los ojos. Mi cuerpo se tambaleaba con el pasar del agua y cada momento se me dificultaba el seguir agarrada de la barra de metal; sin embargo continué sujetándome con mucha fuerza de la pieza de metal. En medio de todo el peligro, volví a llamar a Dios: “Dios Todopoderoso, este desastre me agarro desprevenida. Dios, en los últimos días, aunque creí en Ti, nunca leí Tus mandamientos con seriedad. Es más, he estado creyendo en Ti de manera muy vaga, no tengo conocimiento de Ti y viviendo puro por dinero. ¡Dios! Es debido a tu protección y cuidado que sigo con vida. Si la inundación me lleva o no, mi vida está en Tus manos. Sin importar lo que pase, obedeceré el plan que tienes para mí. Sin importar el resultado, te agradeceré y te alabaré”.

Después de orar, abrí mis ojos y me encontré con una escena de lo más singular. La inundación debía venir hacia mí directamente; sin embargo, de manera inesperada, el flujo de inundación dobló, se curvó y no vino directamente hacia mí, efectivamente alejándome del peligro. Encima de esto, todo mi cuerpo estaba sumergido bajo el agua a excepción de mi cabeza. Normalmente, si el nivel de sumersión llega a nivel del pecho puede llegar a ser mortal ya que disminuye la cantidad de oxígeno en el cerebro al estar el corazón recibiendo presión de esa magnitud por el agua. Pero curiosamente, podía respirar de manera normal y no había ni lodo ni arena en mi boca. Todo esto me hizo apreciar más el poder de Dios. Mi corazón estaba rebosante de excitación y alegría, no podía dejar de agradecer a Dios por Su protección.

Ahorita, después de tanto tiempo, recuerdo cada momento de esta situación: Cuando la inundación venía hacia mí, trepe los escalones donde se encontraba una pieza de metal y me aferre a él con toda mi fuerza. Justo cuando ya estaba a punto de ser arrastrada por la inundación, le ore a Dios y la dirección de la inundación cambio de dirección. Este fue el primer milagro. Luego está el otro: aun con todo mi cuerpo sumergido bajo el agua, no me sofoque y el agua con lodo y arena no me chocó en la cara. ¡Esto fue increíble! Todo esto se debió a Dios, a Su protección. En el pasado nunca tomé en serio Su palabra y Sus mandamientos, siempre trataba los ambientes que Dios estableció de acuerdo a mis propios deseos, y no tenía lugar para Dios en mi corazón. Al recordar esto, no pude evitar sentir remordimiento por nunca haber tomado en serio a Dios y jamás haberle buscado como se debe. Aunque desobedecí demasiado a Dios, El jamás me castigo por eso. En ese momento tan crítico, El me demostró que todavía se preocupaba por mí. Sentí la misericordia y las expectativas de Dios y resolví: si puedo sobrevivir, debo apreciar valorar los días siguientes.

Dos horas después de que el nivel de inundación descendiera, el jefe mandó a que buscaran una grúa para así poder rescatarme. En ese momento, había varios espectadores en la costa. Ellos dijeron: “¡Wow, eres muy suertuda!” “!Tienes mucha suerte, es un milagro!” Yo estaba clara y sin pizca de duda en mi corazón que me salve no gracias a la suerte, sino que fue gracias a la protección y el cuidado de Dios. Él escuchó mis plegarias y me salvó del desastre. Seguí agradeciéndole a Dios en mi corazón. Luego de que me rescataran, el jefe me dijo: “Antes de que ocurriera la inundación, alguien estaba manejando una camioneta Nissan llena de rocas a lo largo de la orilla del río. Esa persona tampoco no sabía nada de la situación. Cuando la inundación llegó, su camioneta fue destruida, matándolo a él en el proceso. Pero tú saliste ilesa de todo esto, ¡es increíble!”

Pensé en la palabra de Dios, diciendo: “En medio de Mis palabras, las montañas se derrumban, las aguas fluyen en sentido inverso, el hombre se vuelve sumiso y los lagos comienzan a fluir sin cesar. Aunque el oleaje turbulento de los mares se levante con ira hacia el cielo, ante Mi palabra estos mares se calman como la superficie de un lago. Con el más ínfimo movimiento de Mi mano, feroces vendavales se disipan de inmediato y se apartan de Mí, y el mundo humano retorna inmediatamente a la tranquilidad”.

“¡Dios Todopoderoso, el Dios práctico! Eres nuestra torre fuerte. Eres nuestro refugio. Nos acurrucamos bajo Tus alas, y la calamidad no puede alcanzarnos. Estos son Tu divina protección y Tu cuidado”.

¡Así es! Dios maravillosamente me salvó con Sus poderosas manos. Cuando mi vida pendía de un hilo, Dios le ordenó a la inundación a que desviara su trayectoria, para que así yo pudiera escapar del peligro. Yo de verdad aprecié esta experiencia: Los desastres naturales son administrados por Dios. Solo Dios es el único refugio y soporte del hombre. Solo si vamos hacia Dios podremos escapar de todo tipo de desastres. Mientras tanto, sentí que en presencia de desastres, nosotros, la humanidad, somos insignificantes y débiles. Si no fuera por la protección y la gracia de Dios, ya todos hubiéramos muerto.

Después de haber tenido un roce con la muerte, le agradecí a Dios por Su salvación. Aún más, reflexioné sobre mi perspectiva de la vida. Pasé casi toda mi vida en esta sociedad donde los deseos materiales son lo principal. Para perseguir dinero y fama, me hice la mentalidad de que si tenía dinero suficiente, podría obtener lo que quisiera y otros me admirarían. Aun cuando ya había aceptado la obra de Dios, no fui en búsqueda de la verdad, no entendí la honesta intención de Dios de la salvación a la humanidad, menos aún conocía la belleza de la verdad. No fue sino hasta que sobrevino este desastre que supe que el dinero y la fama no podían salvarme y que sin importar cuánto dinero tenía, no podía comprar la vida. Si perdía la protección de Dios, mi vida estaría en peligro.

A través de las obras maravillosas de Dios, obtuve un verdadero conocimiento de la autoridad de Dios y Su amor hacia la humanidad. Después de lo que ocurrió, empecé a buscar la verdad y a cumplir mis obligaciones al máximo para así poder pagarle a Dios por todo Su amor.

(Traducido del original en inglés al español por Luisfer Martinez)

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