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Palabras diarias de Dios: Destinos y resultados | Fragmento 592

1,274 10/11/2020

Sólo cuando el hombre alcance la verdadera vida del hombre en la tierra y todas las fuerzas de Satanás estén encadenadas, vivirá fácilmente sobre la tierra. Las cosas no serán tan complejas como lo son hoy: las relaciones humanas, las relaciones sociales, las complejas relaciones familiares, ¡causan tantos problemas y tanto dolor! ¡La vida del hombre aquí es tan desgraciada! Una vez el hombre haya sido conquistado, su corazón y su mente cambiarán: tendrá un corazón que reverencia a Dios y que le ama. Una vez conquistados todos los que están en el universo que buscan amar a Dios, es decir, una vez derrotado Satanás y una vez este —como todas las fuerzas de la oscuridad— haya sido encadenado, la vida del hombre en la tierra será tranquila y podrá vivir libremente sobre la tierra. Si la vida del hombre estuviera libre de relaciones carnales y de las complejidades de la carne, sería mucho más fácil. Las relaciones de la carne del hombre son demasiado complejas; para este, tales cosas son la prueba de que aún tiene que liberarse de la influencia de Satanás. Si tuvieras la misma relación con cada uno de tus hermanos y hermanas, si tuvieras la misma relación con cada miembro de tu familia, no tendrías preocupaciones ni necesidad de inquietarte por nadie. Nada podría ser mejor y, de esta forma, el hombre se aliviaría de la mitad de su sufrimiento. Viviendo una vida humana normal en la tierra, el hombre será similar a los ángeles; aunque sigue estando todavía en la carne, será muy parecido a un ángel. Esta es la promesa final, la última que se le concede al hombre. Hoy, el ser humano experimenta castigo y juicio; ¿crees que la experiencia del hombre en tales cosas no tiene sentido? ¿Podría la obra de castigo y juicio hacerse sin razón alguna? Con anterioridad se ha dicho que castigar y juzgar al hombre es colocarlo en el abismo sin fondo, que significa eliminar su sino y su perspectiva. Esto sólo es por una cosa: la purificación del hombre. No se le coloca en el abismo sin fondo de forma deliberada, tras lo cual Dios se desentiende de él. En su lugar, lo hace con el fin de tratar con la rebeldía que hay en el hombre para que, al final, las cosas que hay dentro del hombre puedan ser purificadas y que pueda tener un conocimiento verdadero de Dios y ser como una persona santa. Si esto se produce, todo se llevará a cabo. De hecho, cuando se trate con aquellas cosas que hay que tratar dentro del hombre y el hombre dé un resonante testimonio, Satanás también será derrotado y, aunque algunas de esas cosas que están desde el principio dentro del hombre no sean purificadas por completo, una vez que Satanás esté derrotado, ya no causará más problema y, en ese momento, el hombre habrá sido limpiado del todo. El ser humano no ha experimentado nunca una vida así, pero cuando Satanás sea derrotado, todo estará resuelto y aquellas cosas insignificantes que hay dentro del hombre serán solucionadas y todos los demás problemas terminarán una vez resuelto el problema principal. Durante esta encarnación de Dios en la tierra, cuando Él realiza personalmente Su obra en medio de los hombres, toda la obra que Él lleva a cabo es para derrotar a Satanás y Él lo hará a través de la conquista del hombre y haciéndoos completos. Cuando deis un resonante testimonio, esto también será una señal de dicha derrota. Primero se conquista al hombre y, en última instancia, se le hace perfecto por completo para derrotar a Satanás. Sin embargo, en esencia, junto con la derrota de Satanás, esto también es la salvación de toda la humanidad de este vacío mar de aflicción. Independientemente de si la obra se lleva a cabo en todo el universo o en China, todo es para derrotar a Satanás y traer salvación a toda la humanidad, para que el hombre pueda entrar en el lugar de reposo. El Dios encarnado, esta carne normal, es precisamente para derrotar a Satanás. La obra de Dios en carne se usa para traer salvación a todos aquellos que están bajo el cielo y que aman a Dios, es para conquistar a toda la humanidad y, además, para derrotar a Satanás. El núcleo central de toda la obra de gestión de Dios es inseparable de esta derrota para traer salvación a toda la humanidad. ¿Por qué, en gran parte de esta obra, siempre se habla de que deis testimonio? ¿Y a quién va dirigido este testimonio? ¿Acaso no va destinado a Satanás? Este testimonio está hecho para Dios, y para atestiguar que la obra de Dios ha logrado su efecto. Dar testimonio está relacionado con la obra de derrotar a Satanás; si no hubiera una batalla con Satanás, no se le pediría al hombre que diera testimonio. Porque Satanás tiene que ser derrotado, Dios exige que al tiempo que el hombre se está salvando, dé testimonio de Él delante de Satanás, y esto es algo que Él usa para salvar al hombre y pelear contra Satanás. Como resultado, el hombre es el objeto de la salvación y, a la vez, una herramienta en la derrota de Satanás; por tanto, el ser humano está en el centro de la obra de toda la gestión de Dios, mientras que Satanás es meramente el objeto de destrucción, el enemigo. Sentirás, quizás, que no has hecho nada, pero por causa de los cambios en tu carácter, ya se ha dado testimonio y este va dirigido a Satanás y no está hecho para el hombre. Este no es adecuado para disfrutar de semejante testimonio. ¿Cómo podría él entender la obra que Dios hace? El objeto de la lucha de Dios es Satanás; mientras tanto, el hombre es sólo el objeto de salvación. El hombre tiene un carácter satánico corrupto y es incapaz de comprender esta obra. Esto se debe a la corrupción de Satanás y no es inherente al hombre, pero está dirigido por Satanás. Hoy, la obra principal de Dios consiste en derrotar a Satanás, es decir, conquistar al hombre por completo, para que pueda dar el testimonio final de Dios delante de Satanás. De esta forma, todas las cosas se conseguirán. En muchos casos, a simple vista se diría que nada se ha hecho, pero en realidad, la obra ya se ha completado. El hombre requiere que toda la obra de terminación sea visible; aunque sin hacerla visible para ti, Yo he acabado Mi obra, porque Satanás ha sido sometido, y esto significa que ha sido derrotado por completo y que toda la sabiduría, el poder y la autoridad de Dios han vencido a Satanás. Este es exactamente el testimonio que se debe llevar, y aunque no tiene una expresión clara en el hombre, aunque no es visible a simple vista, Satanás ya ha sido derrotado. La totalidad de la obra está dirigida contra Satanás, y se lleva a cabo a causa de la batalla con Satanás. Así, existen muchas cosas que el hombre no ve como un éxito pero que, a ojos de Dios, fueron completadas con éxito hace mucho tiempo. Esta es una de las verdades interiores de toda la obra de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

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