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Testimonio de un cristiano: Yo, que padecía cáncer de esófago, recibí la maravillosa protección de Dios confiando en Él

Soy un cristiano de 81 años. El 26 de enero de 2009 repentinamente me ahogué con la comida mientras desayunaba. Pronto comencé a vomitar sangre y expulsar coágulos, era incapaz de comer algo. En tal situación, estaba un poco preocupado, me preguntaba qué enfermedad grave padecía.

Diagnosticado con cáncer de esófago, recupere la confianza gracias a la palabra de Dios.

Mi familia rápidamente me envió al hospital. El doctor me realizó un estudio y me dijo que estaba en la etapa inicial del cáncer de esófago. Quedé profundamente estupefacto. Pensé: “estoy acabado. ¿Cómo puede un paciente con cáncer continuar o vivir? Ninguno de mis parientes que padecieron cáncer vivieron demasiado, mucho menos yo, un anciano. Parece que no tengo más alternativa que esperar la muerte”. Pensando en eso, me asustaba cada vez más. Los siguientes días, mi familia buscó doctores para mí en todas partes pero sus esfuerzos fueron en vano. En mayo de ese mismo año fui nuevamente al hospital para hacerme un estudio y me informaron que la enfermedad estaba en la etapa media. El doctor me aconsejó que me someta a una operación o moriría en tres meses. Sin embargo, dijo que luego de la operación viviría un año más. Con las palabras del doctor me volví más pesimista. Pensé que por mi edad la cirugía no solo costaría dinero sino que también tendría que soportar el sufrimiento de la misma. Además, seré incapaz de vivir mucho más aún sometiéndome a la intervención. Podría así como no operarme.

Luego volví a casa, mis hermanos y hermanas todos vinieron a visitarme y fueron compañeros conmigo. Me dijeron que aunque esté enfermo debería confiar y adorar más a Dios y debía tener fe en Él. A partir de ahí, sentí el amor de Dios, el arreglo todo para que mis hermanos y hermanas me ayuden y me den aliento. Mientras tanto pensé en las palabras de Dios: “No pierdas la esperanza ante la enfermedad, sigue buscando y nunca te rindas, y Dios hará brillar Su luz sobre ti. ¿Cuánta fe tenía Job? ¡Dios Todopoderoso es un médico lleno de poder! Vivir en la enfermedad es estar enfermo, pero habitar en el espíritu es estar bien. Si aún tienes aunque sea un aliento de vida, Dios no te dejará morir. […] La fe es como un puente de un solo tronco: aquellos que se aferran miserablemente a la vida tendrán dificultades para cruzarlo, pero aquellos que están dispuestos a sacrificarse pueden pasar sin preocupación. Si el hombre tiene pensamientos de duda y de temor, es un engaño de Satanás. Se teme que crucemos el puente de la fe para entrar en Dios. Satanás diseña todos los medios posibles para enviarnos sus pensamientos; siempre debemos orar para que la luz que Dios brille sobre nosotros, y siempre debemos confiar en Dios para purificarnos del veneno de Satanás. Siempre debemos practicar en nuestros espíritus el acercarnos a Dios. Debemos permitir que Dios domine todo nuestro ser”.

¡Sí! Dios es un doctor todopoderoso. Dios dijo que Él no me dejara morir si todavía me queda aliento. Sin embargo, mírenme. Cuando oí las noticias acerca de mi cáncer primero pensé en las personas que habían muerto por dicha enfermedad y determiné que no mejoraría considerando mi avanzada edad. Esto demostró que no tenía verdadera fe en Dios. Luego a mirar a Job en aquel momento, cuando perdió todas sus posesiones y su cuerpo se llenó de llagas, el igual alababa el nombre de Dios y dijo: “Jehová da y Jehová quita; alabado sea el nombre de Jehová”. El confió en su gran fe por Dios para apoyarlo. Yo estoy dispuesto a imitar a Job así puedo atestiguar para Dios. Luego de pensar en eso, le pedí a Dios: “¡oh Dios! Depende de Ti el avance de mi enfermedad. Si tengo que morir estoy dispuesto a obedecerte, sin quejas. Si puedo seguir viviendo entonces cumpliré mis deberes como ser creado, igual que antes”. Mi esposa también me alentó: “en nuestra creencia en Dios debemos tener fe en Él, tu enfermedad está controlada por Él, solo confía en Él” de ahí en adelante reflexionaría a menudo acerca de la palabra de Dios. Lleve mi enfermedad ante Dios para orarle y confiársela. Además coopere con Él tomando algunas medicinas.

Los doctores sostenían que moriría si no me sometía a la cirugía pero atravesé la radioterapia confiando en Dios.

El primero de junio de 2011 era fácil ahogarme mientras comía. Realmente era muy difícil comer algo. Entonces fui al médico y me dio dos opciones para el tratamiento: la inserción de una férula o terapia de radiación. Pensé en las personas que me rodeaban que se sometieron a operaciones debido al cáncer y no vivieron demasiado, incluida mi hija que se sometió a dos operaciones por un carcinoma nasofaríngeo y falleció debido a la propagación de las células cancerígenas. Yo sabía que la radiación de la terapia en altas dosis puede evitar que las células cancerígenas se propaguen al eliminarlas mientras que la operación no puede hacerlo. Por lo tanto, le respondí al doctor: “elijo el tratamiento de radiación y no la operación”. El doctor respondió: “Si no te operas pero recibes la radioterapia padecerás algunos efectos secundarios como dolor de cabeza, vómitos, tos, serás incapaz de comer y tendrás un suero todos los días. Cuando llegue el momento espero que no te quejes”. Le dije “No lo haré. Por favor denme la radioterapia”. Durante el tratamiento de radiación le pedí a Dios: “¡Oh Dios! Si puedo mejorara con este tratamiento es gracias a Ti. Estoy dispuesto a obedecer Tu plan y disposiciones”. Lo que no esperaba era que luego de un mes de tratamiento, no sufrí ningún efecto secundario y estaba lleno de energía. Otra persona en la sala me dijo: “No luces enfermo ¿Por qué estás aquí?” Al oírlo estaba feliz. Continuamente le agradecí a Dios y tuve mucha fe en Él.

Dios me protegió durante 17 días sin comida ni agua.

El 15 de julio de 2011, volví a casa luego de terminar con el tratamiento. Me sentía muy enérgico aquellos días. Sin embargo, un mes después la enfermedad volvió. No podía beber agua para tomar mis medicinas y lucía pálido, mi cuerpo estaba blanco. Parecía que mi sangre había dejado de circular. Cuando me colocaron el suero no se veían mis venas. Al ver mi estado mi familia se preocupó. Mi esposa me preguntó “¿Te sientes incómodo? ¿Tienes hambre? ¿Te duele algo?”. Le contesté: “No pasa nada malo conmigo. No tengo hambre ni siento dolor, solo me siento sin fuerzas”. Por los siguientes 17 días no comí ni bebí. Toda mi familia pensó que moriría y comenzaron a preparar mi funeral. En ese momento, me sentí un poco débil, pensé que no viviría mucho más. Entonces le dije mis últimas palabras a mi esposa. Ella enojada me dijo: “Eres un creyente de Dios. ¿Y solo estás esperando tu muerte? ¿Te has olvidado las palabras de Dios ‘Si aún tienes aunque sea un aliento de vida, Dios no te dejará morir.’?” Eso hizo que me despierte en seguida. Recién ahí me di cuenta que había perdido mi fe en Dios. A partir de ahí fui ante Dios y le pedí: “¡Oh Dios! ¿Por que perdí la fe en Ti de nuevo? Guíame y condúceme. Por favor dame fe”.

Un día vi palabras de Dios que decían: “Cuando las personas atraviesan pruebas, es normal que sean débiles, internamente negativas o que carezcan de claridad sobre la voluntad de Dios o sobre la senda en la que practicar. Pero en cualquier caso, como Job, debes tener fe en la obra de Dios, y no negarlo. Aunque Job era débil y maldijo el día de su propio nacimiento, no negó que Jehová le concedió todas las cosas en la vida humana, y que también es Él quien las quita. Independientemente de cómo fue probado, él mantuvo esta creencia. Cualquiera que sea el tipo de refinamiento al que te sometas en tus experiencias de las palabras de Dios, Él exige la fe de las personas. De esta forma, lo que perfecciona es la fe de las personas y sus aspiraciones. Cuando no puedes tocarlo ni verlo, en esas circunstancias se exige tu fe. Se exige la fe de las personas cuando algo no puede verse a simple vista, cuando no puedes abandonar tus propias nociones. Cuando no tienes clara la obra de Dios, lo que se requiere es tu fe y que adoptes una posición firme y que seas testigo. […] Si has perdido la esperanza en Dios, ¿cómo podrás experimentarlo? Por tanto, sólo cuando tengas fe y no albergues dudas hacia Dios, cuando tu fe en Él sea verdadera, haga lo que haga, Él te esclarecerá e iluminará en tus experiencias, y sólo entonces podrás ver Sus acciones. Estas cosas se consiguen todas por medio de la fe, y sólo a través del refinamiento: la fe no puede desarrollarse en la ausencia del refinamiento”. De las palabras de Dios entiendo su intención: el hombre no debería perder la fe en Dios sin importar lo que pase. Cuando una enfermedad o dolor aparece Su fe sobre todo es necesaria. Comparándome a mi en esto, podía mantener mi fe en Dios y estar dispuesto a obedecer Su organización y arreglos cuando no estaba enfermo mientras que cuando sufría de una enfermedad terminal perdí la fe y hasta me preparaba para mi funeral. Podía ver que mi fe en Dios era pequeña. Luego pensé en Job. Cuando se enfrentó a semejante prueba mientras era sometido a tal sufrimiento con su cuerpo lleno de llagas, el nunca dejó de creer en Dios. Además, su fe era perfeccionada con este tipo de pruebas y aflicciones, y fue alabado por Dios. Al final, la intención de Dios le fue revelada. Luego de darse cuenta de esto, yo pensé: “Siempre que tenga fe verdadera en Dios, entregué mi vida y lo deje tomar el control, también veré Sus hechos”.

Creo que gracias a la protección especial de Dios no tuve sed ni hambre esos 17 días que no ingerí nada. En ese momento, las palabras del Señor Jesús vinieron a mi, “... ‘No solo de pan vivira el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’” (Mateo 4:4). Luego pensé: “Las personas a menudo dicen: “el hombre es de hierro, el arroz es de acero, el hombre se siente hambriento si se saltea una comida. El hombre muere si no come nada en siete días”. Ahora hechos demuestran que esto es distinto a las palabras de Dios. Dios quiere que no vivamos solo de pan sino que de Sus palabras. El Dios en el que creo es el único Creador de todo. Dios es fiel y debo confiar en Él”. En el décimo octavo día mi esposa me dijo: “Te prepare algo de leche caliente. Puedes intentar beber”. Fue fácil para mi beberla. Luego, me preparó un poco de papilla de avena y también puede ingerirlo. De ese momento, podía comer la papilla con normalidad. Esto me hizo ver el gran poder de Dios de nuevo.

Dios utilizo el hecho de que estuve casi 20 días sin comida ni agua para combatir al criterio de los expertos.

El 5 de diciembre de 2012, nuevamente me sentí mal y no podía comer. Luego de ir al hospital el doctor me dijo: “Será mejor que te sometas a una cirugía y te coloquen la férula esofágica. No se puede hacer nada más. Puedes vivir algunos días más si te operas”. Mi esposa preguntó ansiosa: “¿La operación funciona? Un vecino del pueblo se sometió a la misma operación y murió a los tres meses”. El doctor dijo: “Puede tomarse una ecografía primero. Mañana vendrán expertos de Beijin, China. Dejemos que ellos te den un diagnóstico”. Por lo tanto, nos quedamos en el hospital esa noche. Al siguiente día luego de enterarnos que no podía someterme a la operación, uno de los expertos sosteniendo mis estudios dijo: “No necesitas comer solo esperar la muerte”.

Mi esposa, hijos y yo volvimos a casa decepcionados. En el camino pensé: “Puedo morir de esta enfermedad”. Sin embargo, inmediatamente me di cuenta que estaba errado, entonces le pedí a Dios en mi corazón: “¡Oh Dios! Estuve 17 días sin comer ni beber y aun sigo vivo. Hoy solo viviré bajo Tus palabras y obedeceré Tu soberanía”. Luego pensé en las siguientes palabras de Dios: “[...] y su carne decaerá inevitablemente; si las personas son purificadas por dentro y ya no le pertenecen a Satanás ni a la carne, permanecerán vivas en la tierra. En esta etapa seguís estando ciegos y lo único que experimentáis es amar a Dios y dar testimonio de Él cada día que vivís en la tierra”. Luego de llegar a casa, me arrodillé ante Dios y le pedí: “Dios hoy solo dependo de Tus palabras para vivir. Si estoy vivo un día más entonces leeré Tu palabra un día más. Mientras continúe mi vida, continuare sintiendo Tus palabras. Estoy dispuesto a dar testimonio de Ti”.

En los siguientes 20 días, fui incapaz de comer algo ni siquiera podía beber agua. Si, durante ese tiempo, no tenía fuerza pero no me sentía incómodo. El 26 de diciembre mi esposa me preguntó si quería leche. Fue increíble pero pude beberla. Otra vez, vi las maravillosas obras de Dios. Le di las gracias a Dios en mi corazón. El doctor afirmó que moriría de esta enfermedad pero cuando pude beber leche y gradualmente comencé a comer caldo. Después mejoré de a poco.

Al recuperarme del cáncer sin someterme a una operación veo que Dios es nuestra única seguridad.

En un parpadeo pasaron 8 años con esta enfermedad. Ahora mi salud es igual a la de una persona normal y mi aspecto es particularmente bueno también. Puedo comer comida común y hacer algunas tareas del hogar. Gracias a Dios por salvarme. Recuerdo un vecino del pueblo que también tuvo cáncer de esófago. A él le insertaron la férula esofágica. Cuando volvió dijo entusiasmado: “Mi esófago está firme. Estoy bien ahora”. Sin embargo, inesperadamente, murió a los 3 meses. Muchos no creyentes están tan apenados y sin esperanzas cuando enfrentan un enfermedad o la muerte y mi hija no es la excepción. Cuando ella fue devastada por su enfermedad yo como padre no pude hacer nada. De forma similar, yo también estuve enfermo y cerca de la muerte. Sin creer en Dios podría haber muerto. Esto me permite para experimentar verdaderamente el poder y autoridad de la palabra de Dios. Dios es el Creador y el hombre es Su creación. Los humanos solo podemos depender de Dios. Es como la palabra de Dios dice: “Dios creó este mundo y trajo a él al hombre, un ser vivo al que le otorgó la vida. A su vez, el hombre vino para tener padres y parientes y ya no estuvo solo. Desde que el hombre puso los ojos por primera vez en este mundo material, fue destinado a existir dentro de la ordenación de Dios. Es el aliento de vida de Dios lo que sostiene a cada ser vivo a lo largo de su crecimiento hacia la adultez. […] El hombre sólo sabe que el alimento es la base de continuidad de la vida, que la perseverancia es la fuente de la existencia de la vida y que la creencia en su mente es la riqueza de su sobrevivencia. El hombre no siente la gracia y la provisión de Dios. Entonces el hombre malgasta la vida otorgada a él por Dios… Ningún hombre al que Dios cuida día y noche toma la iniciativa de adorarlo. Dios sigue obrando, como lo planeó, en el hombre para quien no tiene esperanzas. Lo hace así con la esperanza de que un día el hombre despierte de su sueño y de repente comprenda el valor y el sentido de la vida, entienda lo que a Dios le costó haberle dado todo al hombre y sepa cuán fervientemente Dios anhela que el hombre se vuelva a Él”. En el pasado no entendía del todo estas palabras. En esta experiencia reciente, realmente entiendo el significado práctico de estas palabras. Siento en mi corazón que Dios es nuestra fuente de la vida y que nos apoya en nuestra vida diaria con Su vida.

Gracias a Dios por darme una segunda oportunidad en la vida. Estoy dispuesto a dar el máximo para perseguir la verdad, obedecer el plan y arreglos de Dios y cumplir mi deber como ser creado para devolverle el amor a Dios. ¡Toda la gloria sea para Dios!

Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

(Traducido del original en inglés al español por Antonela Ayelen Martinez)

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