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Como cristianos, no podemos ignorar la necesidad de reunirnos con regularidad

En la sociedad moderna y a medida que el ritmo de vida se acelera, ¿te mantienes en ritmo con los tiempos para luchar por el trabajo? ¿Te falta dormir e incluso faltas a las reuniones debido al exceso de trabajo? ¿Te sientes molesto por esta situación? ¿Consideras que creer en Dios es el sustento espiritual?

Por Alexia

¡Hola, hermanos y hermanas de la Etapa del Amor!

Estoy agotada durante el día y no puedo dormir lo suficiente por la noche. Así que no quiero reunirme de manera regular porque siento que me ha limitado, creo que está bien hablar con alguien cuando lo necesito, pero no sé lo que me sucede, ¿cómo puedo resolver este problema?

Alma

Hola hermana Alma:

No estamos dispuestos a reunirnos y creemos que es suficiente con que podamos hablar con alguien cuando lo necesitemos, porque no entendemos lo que es creer verdaderamente en Dios y la importancia de reunirnos. ¡Gracias al Señor! Me gustaría compartir algunos conocimientos sobre este aspecto. Espero que te pueda beneficiar mucho.

¿Qué es creer verdaderamente en Dios?

Todos sabemos que el objetivo de Dios al crear al hombre, en principio, es que lo glorifiquemos y lo adoremos en la tierra. El Señor Jesús dijo: “[...] Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento” (Mateo 22:37-38). Como creyentes en el Señor, debemos poner el creer en Dios y adorar a Dios por encima de todo y mantener una relación regular con Dios. Reunirse, orar, comunicar la verdad y cantar himnos de alabanza a Dios son el decoro que los cristianos deben tener, y la responsabilidad que nosotros como seres creados debemos cumplir. La palabra de Dios dice: “Hay algunas personas cuya creencia nunca ha sido reconocida en el corazón de Dios. En otras palabras, Él no reconoce a estas personas como seguidores suyos, porque no elogia su creencia. […] Consideran que creer en Dios es una especie de pasatiempo de aficionado, tratan a Dios simplemente como un sustento espiritual, [...] ¿Cómo mira Dios a estas personas? Las ve como no creyentes” (“Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra”). De esto podemos ver que ante los ojos de Dios somos incrédulos si creemos en Él sólo de palabra, confiamos en Él en nuestros corazones y tratamos de creer en Él como un sustento espiritual. El propósito de la obra de Dios es salvarnos, ya que hemos sido corrompidos por Satanás. Los verdaderos creyentes en Dios siempre deben venir ante Dios, leer más la palabra de Dios y actuar de acuerdo con los requisitos y palabra de Dios en las circunstancias de su vida. Lo verdaderos creyentes no viven en el viejo y corrupto carácter satánico, sino que obedecen la obra de Dios, persiguen desechar el carácter corrupto y tienen conocimiento acerca de la obra de Dios, Su carácter y esencia. Esto es verdaderamente creer en Dios. Y sólo de esta manera podemos ser alabados y salvos por Dios, y finalmente ser traídos a Su reino. Por el contrario, si no tenemos una relación regular con Dios, no asistimos a las reuniones, no oramos a Dios o hablamos sobre de la verdad, sino que consideramos que creer en Dios es una especie de pasatiempo, Dios verá nuestra creencia como una especie de fe, viéndonos como incrédulos. Así que aunque creamos en Él hasta el final, no podemos ser ensalzados por Dios. No sólo perderemos la oportunidad de la salvación de Dios, sino que perderemos el valor y el significado de la vida como ser de Su creación.

La vida de la Iglesia es de vital importancia

Si queremos que nuestra fe sea aprobada por Dios y deseamos recibir la salvación de Dios, debemos conocer la importancia de la vida de iglesia. La Biblia dice, “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca” (Hebreos 10:25). “Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19). No tenemos un receptor que nos permita recibir automáticamente la verdad y es difícil para nosotros entender las verdades y misterios en la palabra de Dios. Aunque hemos aprendido un poco del significado literal de las palabras de Dios, no conocemos en absoluto las intenciones de Dios ni Sus requisitos para el hombre. De esta manera, aunque seguimos a Dios, no tenemos idea de cómo cumplir la voluntad de Dios y cómo satisfacer Sus exigencias. Por lo tanto, en lo que hemos creído es en el Dios de nuestras propias naciones y en un Dios ambiguo que está en el cielo. Tal creencia no es práctica. Sin embargo, cuando leemos la palabra de Dios en las reuniones con los hermanos y hermanas, existe una comunión de nuestro propio entendimiento sobre la palabra de Dios, y aprendemos a través de la nueva luz de la comunión de otros y por experimentar la vida de la iglesia, obtendremos más. Especialmente cuando no entendemos la palabra de Dios, podemos buscar la voluntad de Dios y orar a Dios con la misma mente, y entonces el Espíritu Santo obrará en nosotros. Podemos entender el significado implícito de la palabra de Dios a través de la iluminación y guía del Espíritu Santo. A medida que conocemos gradualmente la voluntad y los requerimientos de Dios, tendremos una dirección y un objetivo. Las dificultades en nuestro trabajo y los problemas en la vida serán resueltos debido a nuestra comprensión de la verdad, que nos hará relajarnos y nos hará libres. Por lo tanto, no nos enredaremos con el mundo secular. Sólo al esforzarnos por cumplir la voluntad y los requisitos de Dios, podemos caminar por el camino de la salvación de Dios.

Es difícil ganar la obra del Espíritu Santo si no vivimos la vida de iglesia. No podemos entender la verdad y entrar en la realidad de la verdad sin la obra del Espíritu Santo. Así, no saborearemos el gozo de la presencia de Dios, mucho menos alcanzaremos la salvación de Dios. La palabra de Dios dice: “Si tu vida espiritual no es normal, no puedes entender la obra actual de Dios; siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones; aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no colaboran, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, no pueden alcanzar la obra del Espíritu Santo. […] Si las personas no colaboran con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará lo que una vez tuvieron. En su interior, las personas siempre tienen ansias de comodidad y preferirían tomar la ruta fácil. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que hay en la humanidad. Ganar la vida sin pagar un precio; ¿qué ha sido alguna vez tan fácil? Cuando alguien cree en Dios y busca entrar a la vida y busca un cambio en su carácter, debe pagar un precio y alcanzar un estado donde siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si se sigue todo esto como una regla, uno debe atenerse a esto y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no se puede abandonar la relación normal con Dios. Se debe poder orar, mantener la vida de la iglesia y permanecer con los hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es lo mínimo para una vida espiritual” (“Debes mantener tu lealtad a Dios”). A partir de esto podemos ver que, sin importar cuán ocupados estemos por nuestro trabajo y cuán cansados estamos, es importante para nosotros mantener una vida espiritual regular. Orar, leer la Palabra de Dios y tener reuniones son parte de la vida espiritual. No seremos merecedores de la obra del Espíritu Santo si no somos capaces de poner esto en práctica. Aunque estamos dispuestos a seguir a Dios en nuestro corazón, no tenemos confianza en nuestro interior. Así que lo mínimo para nuestra fe es orar, tener reuniones y leer las palabras de Dios regularmente. Sólo guardando la vida espiritual y las reuniones, nuestra vida en espíritu puede ser fuerte.

Además, hemos sido profundamente corrompidos por Satanás, no amamos las cosas positivas y nuestra naturaleza está llena del veneno de Satanás. Si no estamos a menudo cerca de Dios, es fácil para nosotros hundirnos en la trampa de Satanás, actuar en contra de la voluntad de Dios, que hará que Dios nos desprecie. El tener reuniones es una buena oportunidad para acercarse a Dios, a través de la cual nuestra relación con Dios puede ser más cercana. Podemos vivir delante de Dios en todo momento y aceptar los mandatos de Dios, para que no seamos poco convencionales y sin restricciones, sino que vivamos protegidos bajo la mirada vigilante de Dios. Mientras tanto, seremos claros y astutos en nuestro espíritu cuando tengamos una relación apropiada con Dios. Ganaremos discernimiento acerca de lo que Dios aborrece y lo que a Dios le gusta y estaremos del lado de Dios cuando nos sucedan cosas, no seguiremos a la carne y a Satanás para rebelarnos y resistir a Dios. Por lo tanto, obtendremos más bendiciones de Dios. Por ese motivo, la vida de iglesia es de vital importancia para saber si finalmente podemos ser salvos y aprobados por Dios.

Vivir en la presencia de Dios y bajo Su protección

El Señor Jesús dijo: “Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mateo 11:30). La vida que el Señor nos da es ligera. Y espera que podamos vivir una vida libre y relajada, no tan cansada. Pero ¿por qué siempre sentimos que nuestro trabajo es tan duro que no queremos reunirnos? Todos estos pensamientos provienen de Satanás y ahí está su engaño. Dios dice: “[...] lo que Dios quiere hacer en el hombre es justo lo que Satanás quiere destruir y lo que Satanás quiere destruir se expresa a través del hombre sin estar oculto en lo absoluto. […] La destrucción de Satanás en la humanidad también se representa claramente, cada vez son más depravados y sus condiciones se están hundiendo cada vez más bajo. Si es lo suficientemente grave podrían ser capturados por Satanás” (“Interpretación de la Decimoquinta Declaración”). Satanás es un enemigo de Dios. En todos los aspectos se opone a Dios y a menudo actúa sobre nuestra debilidad fatal para perturbar nuestra relación normal con Dios, permitiéndonos seguir y cuidar nuestra carne. Su propósito es alejarnos de Dios y perseguir una vida decadente y degenerada, y así lograr vencernos. Si siempre nos ponemos cómodos con nosotros mismos y satisfacemos los deseos carnales, estaremos cada vez más lejos de Dios, y las conspiraciones de Satanás prevalecerán. Por lo tanto, bajo estas circunstancias, debemos especialmente acercarnos más a Dios y estar más cerca de Él, orar más a Él y aprender a confiar en Él, pero no dejar la vida de iglesia. Debemos decidirnos para satisfacer a Dios. Cuando decidimos cooperar con Dios, Satanás se apresurará a escapar tan pronto como vea que su plan no funciona en nosotros. No nos sentiremos más limitados por las reuniones mientras estemos en una buena situación. Al contrario, pensaremos que las reuniones son una forma de disfrutar del amor de Dios.

¡Gracias por la guía de Dios! Hermana Anjing, eso es todo por nuestra confraternidad. Espero que la interacción de hoy sea útil para ti. Si tienes alguna pregunta, podemos discutirla juntos más tarde...

Mis mejores deseos,

La Etapa del Amor

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Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

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