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Estudio sobre Juan 3:16: Cómo obtener la vida eterna prometida por Dios

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Cada vez que leo estas palabras del Señor Jesús, me siento particularmente conmovido. Para salvar a la humanidad, Dios se hizo carne y se convirtió en el perfil del Señor Jesús, al final fue crucificado asumiendo el pecado de la humanidad y siendo la ofrenda. Lo hizo para que nosotros los seres humanos puedan presentarnos ante Él para confesarle nuestros pecados y arrepentirnos, que no seamos condenados ni ejecutados por la ley, mientras tanto podemos venir ante el Señor para disfrutar de la rica gracia que Él nos otorga y teniendo la esperanza de la vida eterna. El amor de Dios por nosotros es demasiado grande. Sin embargo, hay muchos hermanos y hermanas piensan que hemos ganado la vida eterna al creer en el Señor Jesús, ¿es realmente así? La vida eterna significa vivir para siempre. Mientras todavía tengamos pecado, no tendremos vida eterna, porque la paga del pecado es muerte. Solo cuando nos deshacemos del pecado y nos limpiamos podemos obtener la vida eterna prometida por Dios. Es cierto que ahora creemos en el Señor Jesús, y nuestros pecados son perdonados, pero es innegable que todavía vivimos en un ciclo de pecar y confesar, y no hemos escapado de la esclavitud del pecado, por lo tanto, obtener la vida eterna prometida por Dios no es tan simple como pensamos. Así como las palabras de Dios dice: “Un pecador como vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado ni perfeccionado por Dios, ¿puede ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios” (“Acerca de los apelativos y la identidad”). Entonces, ¿cómo podemos ser purificados, entrar en el reino de los cielos y obtener la vida eterna? El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17). “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). Por lo tanto, el Señor Jesús prometió que regresaría en los últimos días, y estas palabras son exactamente la obra que el Señor profetizó que haría cuando regresara en los últimos días, es decir, el Señor se hará carne otra vez convirtiéndose en el Hijo del hombre para realizar la obra de juzgar y purificar a las personas expresando la verdad, para resolver completamente la naturaleza pecaminosa de las personas, para que ellas puedan deshacerse de la esclavitud del pecado y ser purificado, entrar en el reino de los cielos y obtener la vida eterna. Esto nos permite entender que aceptar la obra de salvación de Dios en los últimos días es la única manera de obtener la vida eterna, tal como las palabras de Dios dicen: “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (“Qué significa creer verdaderamente en Dios”). “Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de la conquista, así como la segunda etapa en la obra de la salvación” (“El misterio de la encarnación (4)”). A partir de las palabras de Dios, podemos ver que la obra redentora realizada por el Señor Jesús sólo perdona los pecados del hombre, pero no quita su naturaleza pecaminosa, ni lo salva completamente del pecado. Por lo tanto, la obra de Dios de salvar a la humanidad no ha terminado. La obra de juzgar, purificar y salvar a la humanidad que el Señor Jesús va a realizar cuando esté de vuelta por medio de expresar la verdad es la última etapa del plan de gestión de Dios, y también es la etapa más crucial de la obra que permite que el hombre se deshaga de su naturaleza pecaminosa, se limpie, entre el reino de los cielos y obtenga la vida eterna.

Hasta aquí, estoy seguro que has comprendido lo que dijo el Señor Jesús, “para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna”, las palabras “todo aquel que cree en Él” aquí no solo se refieren a creer en el Señor Jesús, sino también a creer en la segunda venida del Señor Jesú, -El Hijo del hombre encarnado en los últimos días-. En resumidas cuentas, solo aquellos que aceptan el juicio y la obras de purificaicón de los últimos días de Dios, además terminan liberándose totalmente de la esclavitud del pecado, siendo purificados y perfeccionados, y convirtiéndose en los que obedecen, temen y aman a Dios son los que alcanzan verdaderamente la vida eterna.

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